Hace pocos días, se empezaba a oír la noticia en Internet, aunque luego dicha noticia, de un diario local, había sido borrada, o el link estaba inactivo. No se podía entrar a leerla. Muchos hablaron de censura, ante un caso que ahora conocemos un poco mejor al poder leerlo en una revista alemana, Correctiv, que han reproducido aquí medios como el diario online Público.

'El Infierno en la Tierra'

“El infierno en la Tierra”, es como describen varias mujeres trabajadoras inmigrantes en campos de fresas y tomates de Palos de la Frontera (Huelva), según Correctiv, el trato que reciben de sus jefes.

Y no sólo eso: llega incluso al abuso y la violación. Todo empieza con el testimonio de Kalima, que no ha aguantado más y ha decidido denunciar a su supervisor. Eso sí, en dicho reportaje, para proteger la identidad de la víctima, el nombre es supuesto, como el del resto de mujeres entrevistadas.

Si todavía la gente está impresionada con la denuncia sin tapujos del programa “Salvados” de Jordi Évole donde mostraba cómo también los animales destinados al consumo humano, como los cerdos de El Pozo, son hacinados de manera salvaje en granjas insalubres, que manchó el nombre de la famosa marca de embutidos, tanto en España como en el extranjero, esta noticia, aunque no sabemos en qué grado, también puede manchar internacionalmente el nombre español como lo ha hecho La Manada.

Pues si Évole reuniera estos mismos testimonios que la publicación alemana, volvería a petarlo, pues es la cosa mucho más grave si fuera cierta. Las mujeres inmigrantes denuncian que su supervisor “Tiene todos los teléfonos de las mujeres y las obliga a tener sexo con él. Si dices que no, te castiga en el trabajo”, como dice Kalima.

Otra mujer denuncia que el supervisor no les permite ducharse más a menudo, apenas una vez por semana, pese a que tengan que trabajar con un calor asfixiante, a más de 40 grados de temperatura (el verano andaluz es de los más calurosos del país) y que suden mucho. Ni siquiera pueden parar si les duele la espalda después de cargar y cargar con las fresas, bajo amenazas de que él las pegará si se niegan a seguir.

'El abuso sexual no es algo español', según la Policía

Toda esta odisea, más digna de un campo de concentración nazi, no encuentra apenas eco en las denuncias que ellas u otros inmigrantes ponen a la Policía local. Lo curioso es que un oficial de la Policía en Palos de la Frontera definió todo esto de esta manera: “El abuso sexual no es algo español”. Y menos casos todavía acaban en los Tribunales.

Hasta ahora, sabíamos de la explotación de inmigrantes en este tipo de trabajos del Sur de España muy poco, apenas lo que trataban, en clave de ficción, series como “Mar de plástico”, donde un grupo de personajes de un ficticio pueblo almeriense, desde los inmigrantes a los lugareños, pasando por los policías y los terratenientes, tejen una densa tela de araña de malos tratos, intrigas, trapicheos, asesinatos e incluso amores prohibidos en los invernaderos locales.

Y lo que mostraba la serie era muy suave, en comparación con la realidad.

Otro detalle sórdido sale también en el reportaje: muchas de esas mujeres acaban abortando, y en elevada cantidad. La pista la dio el número de abortos en Palos de la Frontera, y se ve que no es por chicas adolescentes que no tengan precauciones en sus relaciones sexuales. Josefa Mora, trabajadora social, contó que hubo en la zona, en 2016, casi 200 abortos, y sabe que son trabajadoras inmigrantes quienes los piden. No pueden denunciarlos, pues ella también sabe que “el abuso sexual sigue siendo tabú en Huelva”.