Pasaron más de cuatro días de la desaparición del pequeño Gabriel Cruz. Tal vez, porque algo nos enseñó la búsqueda de Diana Quer, o simplemente porque nos falta el aliento para escribir demás.

Gabriel tiene 8 años, solo tenía que hacer un tramo de 100 metros entre la casa de su abuela paterna hasta la casa de unos primos, en Hortichuelas, una pequeña barriada de Níjar que en esta época del año no suoera los 30 habitantes.

Cientos de personas se movilizaron desde el pasado 27 de febrero cuando se perdió el rastro del niño. Las redes sociales difunden el cartel con los teléfonos para comunicar cualquier información y la foto con la sonrisa de Gabriel.

Hubo bulos, falsos rumores que intentaron culpabilizar o responsabilizar sin ningún conocimiento, que no prosperaron.

Nadie se hizo eco de los 15 minutos de fama de personas sin respeto ni empatía. Esta vez, los medios dejamos de buscar en el dolor de los padres para centrarnos en la búsqueda de un niño que lleva ausente demasido tiempo para su corta edad. Faltan palabras, imágenes, tiempo, no sé cómo ayudar y es lo único que deseo desde que supe que Gabriel Cruz faltaba de su casa.

Cualquier información relacionada con la búsqueda del pequeño puede brindarse al 091 o al 112.