Esta semana ha sido muy especial para la colaboradora de “Sálvame”, Mila Ximénez. Después de estar encerrada en casa, completamente sola, desde que entró en vigor el Estado de Alarma, Mila ha querido salir a la calle. Con gorra, mascarilla y guantes, Mila ha salido a dar un paseo de quince minutos por su barrio cumpliendo con las medidas de la Fase 0 de la desescalada y lo ha querido compartir con los seguidores de “Sálvame”. Visiblemente nerviosa, Mila no pudo evitar las lágrimas y aseguró que se estaba asfixiada.

Mila Ximénez no había salido de casa desde que se decretó el Estado de Alarma hace casi dos meses

Hay que recordar que desde el pasado día 2 de mayo, la ciudadanía puede salir a dar un paseo o hacer algo de deporte, dentro de las medidas establecidas en la fase 0 de desescalada que acaba de entrar en vigor. Y Mila Ximénez, que no ha salido ni un minuto de su casa y ha vivido estos cincuentas días en completa soledad (sus hermanos viven en Andalucía y su hija reside en Amsterdam), ha querido compartir con la audiencia de “Sálvame” su primera salida del duro confinamiento.

La colaboradora, que ha seguido trabajando por vía telemática, ya había explicado en más de una ocasión que el confinamiento se le estaba haciendo demasiado duro.

Además, ella estaba acostumbrada a salir, a hacer mucha vida social y nunca se hubiera imaginado permanecer casi dos meses metida en casa por culpa de un virus que se estaba llevando por delante la vida de miles de personas.

Mila Ximénez ha sufrido fuertes dolores por culpa de un herpes zóster

Además de todo esto, la colaboradora lo ha pasado realmente mal por culpa de un herpes zóster que le ha afectado en la cara, lo que le ha hecho sufrir fuertes dolores durante el confinamiento.

Incluso, necesitó que un profesional sanitario se desplazara a su domicilio para darle medicación.

Mientras realizaba la grabación de su primera salida fuera de su casa después de casi dos meses encerrada en su domicilio, no podía evitar confesar que tenía la sensación de que hacía años que no salía a la calle.

Hay que pensar que todo va a salir bien. La gente de su vecindario, al menos, están respetando la medida de quedarse en casa. Y sus objetivos a lo largo del día eran claros: andar unos quince minutos y ser capaz de entrar en un supermercado a hacer la compra, algo que puede parecer muy sencillo pero que solo imaginarse en un lugar cerrado con gente le provocaba ansiedad.

La colaboradora reconoce que no podría soportar estar confinada en un hospital por el coronavirus

El primer paso de Mila Ximénez ha sido ser capaz de salir a la calle, algo que le daba auténtico pavor. Pero, como ella misma explicó a sus compañeros en el plató, fue algo muy complicado. Por ejemplo, ir al supermercado a comprar unos plátanos y unas pocas cosas, pero estaba asfixiada.

Cuando tuvo que salir a la calle, se empezó a sentir mal. Lo intentó hasta en tres ocasiones. Abría la puerta de su piso, se dirigía al ascensor y se volvía a su casa. No podía dar el siguiente paso. Y admite que por los nervios hace cosas que sabe que no puede hacer como es tocarse los ojos cuando está fuera de casa.

La experiencia de salir a la calle después de muchos días metida en casa es algo muy parecido a lo que le sucede a un niño que entra en un establecimiento de juguetes. Una sensación extraña de libertad, ver vida.

Pero al volver a casa, la colaboradora admite que lo ha pasado fatal. Lo primero que hizo fue meterse en la ducha, poner la ropa que llevaba en la lavadora y se echó a llorar.

No aguantó la presión.

A las preguntas de sus compañeros, Mila Ximénez lo ha dejado claro: tiene mucho miedo a dar positivo en la enfermedad y que acabara confinada en un centro hospitalario. Sabe que no podría soportar esa sensación.

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