La actriz Sara Sálamo y el jugador del Real Madrid, Isco Alarcón, acaban de tener su primer hijo, Theo, la semana pasada. La pareja no ha podido demostrar más la felicidad que les inunda a pesar de que Isco va a tener que separarse de su familia, de manera temporal, pues el jugador se ha tenido que reunir con sus compañeros del equipo blanco en los entrenamientos que están realizando en la pretemporada en tierras canadienses.

La actriz ha decidido contar a sus seguidores cómo ha sido su parto (según la actriz, mucho más difícil de lo que ella esperaba), con varias complicaciones, pero que tener a su hijo ha compensado, y mucho, lo que ha tenido que vivir.

Sara Sálamo ha querido mostrar con total naturalidad los cambios que han tenido lugar en su cuerpo después de haber traído al mundo a su hijo. Según ella misma ha comentado en sus perfiles, parece que vuelve a estar embarazada de seis meses, pero no pasa absolutamente nada.

La actriz ha querido mostrar la naturalidad que existe en estar hinchada después de dar a luz

Es algo natural aunque los medios de comunicación no vendan esa imagen: el cuerpo de la Mujer cambia en el momento de dar a luz, también la forma de pensar.

Aunque la mayor parte de los cambios físicos pueden remitir en unos meses, sin hacer nada, pero otras huellas son mucho más complicadas y necesitan horas de ejercicio y alimentación sana. Por no olvidarse de los cuidados específicos para que desaparezcan.

La tripa abultada es uno de los ejemplos más claros de los cambios que tiene el cuerpo

Durante el parto, la mujer pierde entre cinco y siete kilos, pero la barriga sigue estando hinchada hasta que todos los órganos que se ven afectados durante la gestación, como puede ser el útero, vuelven a su tamaño habitual y a su ubicación normal.

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Para hacernos una idea, cuando termina el embarazo el útero es del tamaño de un balón de fútbol y tiene que volver al tamaño de una pera.

La barriga hinchada tarda unos cuarenta días en desaparecer (la famosa “cuarentena”), aunque puede tardar más según el caso y, por ejemplo, si hablamos de una cesárea.

Algunas de las recomendaciones para poder reducir la barriga hinchada es empezar a dar el pecho lo antes posible, ya que la lactancia facilita la liberación de la oxitocina, una hormona que facilita que se contraiga el útero.

También que se realice una serie de ejercicios para poder mejorar el tono muscular de la zona del abdomen.

También es natural tener michelines, aunque la mujer se haya cuidado y haya intentado engordar solo lo imprescindible. El cuerpo ha cambiado para poder albergar al bebé y ahora va a necesitar tiempo para poder recuperar el estado inicial. El problema se basa en la presión por parte de algunos medios de comunicación que indican que las mujeres deben recuperar en 24 horas, cuando es falso.

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