El pasado sábado durante la emisión del Deluxe, asistimos a una situación insólita, Jorge Javier Vázquez llamando “brujas amargadas” a María Patiño, Gema López, Lydia Lozano y Belén Esteban, por hacer lo que siempre hacen, tirar la piedra y esconder la mano a propósito del affaire sentimental entre María Lapiedra y Gustavo González.

María Patiño lloró, Lydia que últimamente parece vivir en los mundos de Yupi, se quedó tal cual, Gema puso cara de circunstancias y Belén Esteban torció el gesto [VIDEO] y se quedó muda, sobre todo cuando a la pregunta del polígrafo J. J. dijo no arrepentirse de haber sido crítico con ella y su actuación en GH VIP.

Ambiente tenso en Sálvame

El lunes fue Paz Padilla la encargada de poner el dedo en la llaga, conminando a Belén Esteban [VIDEO] a que dijese si todavía consideraba a Jorge como su amigo. La Esteban volvió a torcer el gesto diciendo que no tenía nada que decir, aunque no pudo por menos que declarar que la culpa era suya por haber hecho la pregunta del polígrafo y que ella sabía como quería a sus amigos pero no como ellos querían. Vamos que se fue por los cerros de Úbeda queriendo quedar políticamente correcta aunque su cara y sus gestos lo decían todo.

El martes ya había tenido tiempo de prepararse una respuesta y nada más comenzar el programa le dijo a Paz Padilla. “Lo de bruja lo admito. Soy muy bruja, pero amargada no estoy” Dime de que presumes….

Miércoles negro

Ayer por la tarde el presentador fue Jorge Javier Vázquez y las “brujas” al completo (faltaba Gema) estaban en plató.

Belén Esteban “revenida” como le dijo a quien ya no es su mejor amigo, por mucho que ella trate de disimularlo. No quería hablar, solo mesarse las extensiones y poner cara de circunstancias.

Jorge Javier comenzó su particular acoso y derribo: "Si estás molesta con lo del sábado, no entiendo por qué no me has llamado el lunes para solucionarlo”. Belén se removía en el asiento se quedaba sin palabras. En un momento dado se levantó y se dispuso a abandonar el plató de Sálvame mientras Jorge le decía: “¿Y ahora te vas?” a lo que ella con muy malos modos respondía “De eso nada, voy a buscar mi móvil”. La guerra estaba servida.

Y llegaba el sermón del presentador que parece decidido a acabar de dinamitar un programa al que por lo visto ya le han puesto fecha de caducidad: “Todo es muy asfixiante. Se ha creado un universo con las reglas muy marcadas". La situación era cada vez más tensa y más cuando Joge soltó: “Tenemos un gran problema todos aquí: hace tiempo que no nos escuchamos”.

Y encima tuvo la osadía de decirles que cómo él ahora por su nueva profesión entra y sale, tiene más perspectiva y va al programa mucho más fresco.

Con eso les estaba diciendo claramente al ramillete de colaboradoras “amargadas” que huelen a naftalina y eso en un programa televisivo de máxima audiencia siempre es síntoma de cabezas cortadas.

Y siguió echando leña al fuego: “No somos funcionarios y a lo mejor tenemos que toma la decisión de descansar. Sé que es una decisión difícil”. ¡Ya salió la madre del cordero! A ver quien se va a su casa.

Cambios a la vuelta de la esquina

Rafa Mora que dentro de sus limitaciones hay cosas que tiene muy claras, dio la clave hace unos días de tanto nerviosismo y enconamiento entre los miembros de Sálvame, cuando dijo con la finura que le caracteriza: “Hay demasiados culos para muy pocas sillas”.

Está claro que van a llegar cambios destinados a alargar un poco más la vida de un programa que hace tiempo hace aguas. De momento hoy le va a tocar a Lydia Lozano si Kiko Hernández acepta raparse a cambio de que ella vea muy reducida su colaboración en Sálvame, no sabemos si por una semana, por un mes o para siempre. Kiko, cómo no, se lo está pensando.