Como ya es una tradición en las temporadas más recientes de The Walking Dead [VIDEO], la 8ª temporada de la serie fue una vez más una montaña rusa de calidad y emociones, haciendo incluso a los fans más fanáticos sufrir con guiones débiles y decisiones precipitadas. Pero para entender mejor cómo sucedió esto, es necesario dar un pequeño paso atrás. La 7ª temporada también fue duramente criticada justamente por no mantener una consistencia en sus episodios, después de un comienzo abrumador en la inolvidable continuación de la escena de Negan, la serie pasó a decaer bastante, con episodios que no avanzaban de forma concreta a que trae consigo una pérdida considerable de su audiencia.

Para el nuevo año, la AMC se comprometió a cambiar esa situación, prometiendo una historia más dinámica que avanzara de una vez la guerra contra Negan, con episodios "explosivos" y llenos de acción. Y realmente de cierta forma el estudio cumplió eso, sólo que de una forma no tan satisfactoria.

Los tropiezos

En el primer episodio la serie arriesgó técnicas un poco más avanzadas de guion para crear una narrativa no lineal, demostrando lo que parecían ser diferentes líneas temporales, dando a los fans bastante material para especulaciones. ¿Qué sería ese futuro que estamos viendo? ¿Es un sueño? ¿Una premonición? ¿Un deseo? Todas estas preguntas inundaron Internet en la primera semana de exhibición. Desafortunadamente, más adelante descubrimos que las respuestas a esas preguntas no eran tan complejas como imaginamos, dando la impresión de que sólo se utilizó como una ilusión para la creación de falsas teorías.

Y este desafortunadamente recurso no se utilizó sólo al principio de la serie.

La elección de dar un pequeño salto temporal del final de la 7ª temporada para el inicio de la 8ª parecía ser una buena idea, pero luego quedó al descubierto que este aceleramiento en la historia fue usado sólo para disfrazar un guion pobre. No sabíamos exactamente cómo el grupo de Rick se preparó para el primer ataque contra los Salvadores y durante buena parte del comienzo de la temporada quedamos perdidos, siendo preciso catar algunas migajas para intentar comprender cuál era el plan real y la función de cada grupo. Además de no entender muy bien lo que estaba sucediendo, acompañar el desarrollo de las cosas tampoco fue algo muy placentero, porque en la mayoría de las escenas de acción fueron extremadamente genéricas, tiros sin peso, cámara mal dirigida, planes confusos, escenarios oscuros y todo muy desordenado, era hasta difícil decir quién estaba tirando en quién y dónde.

En un intento por dar más peso para toda esta acción, obviamente algunos personajes perdieron la vida en las diversas batallas contra los Salvadores, sin embargo, la mayoría de las veces, los elegidos para partir hacia una mejor vida, no eran parte fundamental de la trama.

Un ejemplo de esto fue la muerte de Eric, el novio de Aaron, un personaje que casi no fue desarrollado, pero que tuvo una muerte bastante dramática, o mejor dicho fue el sentimiento que la serie intentó pasar, el problema es que Aaron nunca tuvo gran destaque y su novio menos aún, resultando en una escena emocionante para los involucrados pero indiferente para el espectador.

Situaciones parecidas se repitieron en otros arcos, quedando la impresión de que, aunque la serie se está esforzando para crear momentos emocionantes, no lograban destacar o reinventarse.

Los personajes principales como Rick, Maggie, Carl y Michonne, incluso con algunos tropiezos, continuaron siendo bien trabajados, pero los demás sobrevivientes alrededor de ellos, simplemente no consiguieron espacio, o porque realmente no tuvieron presencia en la trama o porque simplemente fueron extremadamente mal aprovechados. Enid, Rosita, Tara, Gabriel, Jesús, el propio Aaron, son algunos de los ejemplos de personajes que tenían mucho potencial, pero fueron sub aprovechados.

Pero calma, todavía hay una rosa entre todos esos espinos y ella se encuentra justamente en el desarrollo de las demás comunidades más allá de Alejandría. En Hilltop, Maggie se hizo aún más importante en la lucha contra los Salvadores, difíciles decisiones fueron colocadas en sus manos y las consecuencias de sus elecciones quedaron muy claras, haciendo al personaje uno de los grandes líderes de la serie de aquí en adelante. Ezekiel en el Reino y Jadis en el grupo del basurero también son otros dos líderes que fueron bien trabajados, ambos pasaron por una gran pérdida, donde cuestionaron su papel como líder, para posteriormente embarcarse en una jornada de redención.

Pero el destaque incluso se queda para los Salvadores, finalmente un conflicto interno dentro de ese grupo que parecía tan conciso fue abordado, Simon y Dwight, fueron los dos grandes pilares para que eso suceda, el primero dejó de ser un simple seguidor de órdenes para comenzar a cuestionar el liderazgo de Negan, mientras que el segundo continuó enfrentando dilemas por ser un agente infiltrado para ayudar al grupo de Rick. En el caso de Negan, ese fue otro gran personaje que ganó más espacio en esta temporada, varias oportunidades fueron construidas para explorar su fondo, sus conversaciones con el padre Gabriel nos permiten entender cómo el dueño de Lucille encara ese nuevo mundo. Pero vale resaltar que no fue un intento de justificar al villano, sino de construir una lógica para su pensamiento.

Los párrafos siguientes contienen spoilers

Si la primera parte de la 8ª temporada fue de calidad dudosa, la segunda parte realmente empezó mucho mejor. Con la eminente muerte de Carl, la serie finalmente paró de intentar encajar una acción desenfrenada en sus episodios y empezó a enfocar más en los personajes, trabajando mejor sus sentimientos, sus dudas en relación al futuro e incluso cuestionamientos sobre si están haciendo lo correcto, rescatando dilemas presentes desde el comienzo de esa historia. Incluso durando pocos episodios el breve arco de la muerte de Carl eleva el nivel de esa temporada y reverberará hasta su final. Por más que sea cuestionable la muerte del hijo de Rick, ya que en los cómics él sigue vivo y tiene un papel extremadamente importante, su despedida de la serie es un gran punto de viraje, principalmente a causa de las cartas dejadas por él.

Al leer las palabras dejadas por el chico, algunos rápidamente cambian su posición y pasan a querer encontrar una solución para acabar con el conflicto sin tanto derramamiento de sangre, otros demoran un poco más para llegar a esa conclusión, pero eventualmente son tomados por el sentimiento de querer hacer realidad esta última petición de Carl. A partir de ese punto la serie realmente empieza a caminar un poco más despacio, pero esta vez sin tropezar. Los temas más profundos empiezan a ser abordados y Rick encuentra en las palabras de su hijo el camino que él necesitaba para dar un fin en esa guerra. El mismo vale para la acción, en lugar de tiros al azar, finalmente vemos escenas más creativas, como volver a usar los zombis como arma y claro la lucha con Lucille en llamas, que es uno de los puntos altos de la temporada.

Llegamos entonces a la esperada batalla final entre Rick y Negan, que, aunque tiene buenos vuelcos envolviendo personajes inesperados, todavía deja un poco a desear. Con soluciones perezosas y una vez más escenas de acción poco creativas, el enfrentamiento final moldeado por dos temporadas, no de todo mal, pero tampoco llega cerca de las grandes batallas que la serie ya mostró, en realidad es un gran reflejo de cómo fue toda esa temporada. Aunque la guerra contra Negan ha terminado de forma satisfactoria, un gusto amargo queda en la boca porque se trata de un arco tan importante en los cómics, que no se aprovechó de la mejor forma posible en la adaptación a la TV. Así como esta temporada comenzó de forma muy diferente, ella también termina de una manera no habitual, resolviendo todas sus pendencias y sin dejar un gran cliffhanger [VIDEO].