Lo que está sucediendo este año en Supervivientes 2018 es de lo más surrealista posible. Más allá de la cantidad de veces que los concursantes están pasando las líneas rojas marcadas por las normas, como sucedió cuando Saray arrastró de los pelos a Romina o cuando Sofía insultó duramente a Isa Pantoja, están sucediendo algunas cosas nunca vistas antes en el reality de supervivencia más famoso de la televisión.

La primera que ya ha estado a punto de costar la expulsión a algún superviviente y que terminó en sanción fue la comunicación entre los dos bandos de esta edición, separados, como saben, entre los que viven con todo tipo de comodidades y los que lo hacen rodeados de todo tipo de incomodidades.

Siguen saltándose las normas en SV 2018

Pese a perder comida, los asilvestrados, han seguido liando de las suyas en busca de beneficios en la convivencia para paliar las penurias que les acechan, tal y como demuestra el asunto del "tráfico de condones [VIDEO]", como titulan nuestros compañeros de Periodista Digital y que está dando mucho que hablar, por no decir muchísimo en las redes sociales.

Y es que, al parecer, la dirección, que tiene perfectamente compatibilizado el número exacto de todos los objetos y enseres que tienen los concursantes, ha detectado que el número de preservativos excede en al menos una unidad al que se supone deberían tener los robinsones entre sus pertenencias.

Algo que llevaba a los seguidores del minuto a minuto del programa a preguntarse: ¿Qué está sucediendo con los preservativos en esta edición? ¿por qué se están gastando todos tan rápido en esta edición?

Preguntas a las que, por fin, podemos arrojar respuestas que, después de ofrecer distintas versiones contradictorias, hayamos podido acercarnos a la verdad.

Carvajal mintió a la dirección

Si bien en un primer momento el influencer Sergio Carvajal [VIDEO]aseguró ser portador de uno extra que se llevó a la isla en la chaqueta, finalmente acabó cantando y reconociendo que este le había llegado "del otro lado" de la verja. Es decir, que se lo habían pasado los compañeros que no los necesitan, los asilvestrados, para hacer fuego rellenándolos de agua y poniéndolos al sol para que el reflejo actúe sobre la yesca.

Una situación que provocó que el programa se plantease una nueva y dura sanción como era apagarles el fuego y que finalmente no ejecutaron dado que el público, a través de la app, se posicionó en contra de más castigos.