Acaba de salir a la luz The Searcher para los que ya daban por muerto y enterrado a #Elvis Presley, la gran leyenda de la música moderna -aunque sus incondicionales se empeñen en sostener lo contrario con sus teorías conspiranoicas que sitúan a Elvis en diferentes escenarios.

El documental desmonta-mitos

El #rey del rock renace en este largometraje documental de la mano del director Thom Zimny, que se ha propuesto desmitificar la imagen frívola que ofrecían de Elvis los productores de Showbiz para explotar su tremendo tirón cinematográfico.

El Rey del rock, recordemos, proporcionó suculentos beneficios rodando películas de todas las clases y colores, desde comedias románticas a musicales estridentes, pasando por pelis de vaqueros o melodramas de jóvenes rebeldes.

La nueva visión de Elvis

El nuevo y extensísimo documental, rodado en dos partes de tres horas, nos muestra la faceta más humana de Elvis, más allá de los estereotipos comerciales, de los conciertos multitudinarios, las masivas ruedas de prensa, los platós de televisión, los estudios cinematográficos y también los escándalos que lo rodearon, sobre todo al final de su vida [VIDEO].

Detalles inéditos de su vida privada

La cinta muestra detalles inéditos de su vida privada, en un ameno y exhaustivo repaso cronológico, desde los inicios en un modesto club situado a las orillas del río Mississippi hasta el millonario contrato con Sun Records, el impacto mundial de sus temas, el fulgurante ascenso televisivo y la oportuna utilización de su persona que hizo #Hollywood, exprimiéndolo como a un limón.

Para los fans de Elvis es gratificante verlo crecer en Tupelo, verlo entonando salmodias y cantos religiosos acompañado de su madre, embebiéndose de la música negra del Beale Street en Memphis para luego mezclarla con sus raíces hillbilly, y enardeciendo al público con su frenético y sensual golpe de cadera con la guitarra al hombro y sin descomponer el tupé [VIDEO].

Luego el ejército, las ñoñas películas teenyboppe, las juergas y el derroche de Las Vegas, y por último la pérdida de identidad, coincidiendo con la eclosión estelar de los Beatles, hasta quedar recluido y casi en estado vegetal en su imponente mansión de Gracelan, para fallecer prematuramente a la edad de 42 años, tras un colapso de éxitos y excesos mal digeridos quizá por culpa del voraz capitalismo que en todo momento explotó al máximo su extraordinario talento, sin mostrar la menor consideración por el Elvis sólo hombre