A poco, muy poco, de que conozcamos la sentencia final del juicio que enfrenta a Belén Esteban y a Toño Sanchís, y por el que la colaboradora de Sálvame quiere hacer pagar más de medio millón a quien fuera su representante, empezamos a conocer detalles de los que parece serán los próximos pasos a dar judicialmente por parte de la de San Blas.
Al menos eso es lo que cada vez más medios empiezan a publicar, como es el caso, por ejemplo, de nuestros compañeros de OK Diario, referentes en asuntos judiciales, y que ya han avanzado que, una vez ganada -porque eso es lo que todos esperan del fallo al recurso de Sanchís que conoceremos esta primavera- la vía civil toca ganar la penal.
Dicho de otra manera para los menos duchos en asuntos judiciales, que una vez recuperado el dinero que esta aseguraba le correspondía, ahora sería el turno de pedir responsabilidades más allá de las económicas a su mayor enemigo. Concretamente penas que tendrían por objeto ver a quien fuera su manager entre rejas.
Si nos fijamos en lo que barrunta la fuente citada anteriormente -y que falla poco o nada en estos terrenos pantanosos- lo que los representantes legales de Belén Esteban estarían preparando es una doble demanda tras la presunta comisión de dos delitos de máxima gravedad como son los de falsedad documental por un lado y, por otro, de suplantación de identidad a la hora de manejar el dinero de sus cuentas.
Dos delitos muy serios que, en el caso de que los abogados de la rubia más famosa España sean capaces de demostrarlos, lo llevarían directamente a la cárcel a pesar de no contar con antecedentes penales en su historial como ciudadano.
Y es que, según las fuentes consultadas por OK Diario, dadas las cantidades y la gravedad de las acusaciones, se estarían planteando penas de prisión por encima de dos años de privación de libertad, lo que significa que aún sin antecedentes se entraría a cumplir la pena impuesta por el juez al centro penitenciario indicado por la sala.
El nuevo procedimiento judicial de Belén contra Toño
Sin duda un gesto que dejaría claro que la guerra entre ambos, más allá de la sentencia a su primer juicio, es solo el inicio de una batalla larguísima en la que ninguno de los dos se va a cortar a la hora de acabar de hundir en la miseria al otro. Y es que si hay una palabra que puede calificar a la perfección todo lo que está sucediendo entre ellos desde que se separaron laboralmente es "rencor". Dicen que cuando este aparece cualquier asunto se complica más de lo debido.