Sin duda alguna ha sido uno de los temas de la semana, sino el que más impacto ha generado entre los miles y miles de fans que Sálvame acumula a lo largo y ancho de la geografía patria y más allá de nuestras fronteras. Cómo no hablamos de la situación que se deba esta semana en Sálvame diario de la mano de la polémica grabación [VIDEO] de unas imágenes privadas de Kiko Matamoros y María Lapiedra en la que se revelaba contenido más que delicado que afecta a terceros y que provocaba que el que fuera concursante de Gran Hermano amenazara a sus jefes con su marcha del programa si se emitían estas imágenes.

Algo que, a la hora de redacción de este post todavía no se ha producido, pero que podría consumarse la próxima semana si, como ha venido anunciando Telecinco, las cuatro bombas que contiene la delicada grabación [VIDEO] se van emitiendo con cuenta gotas.

Y es que, en estos momentos, solo dos han visto la luz como es el patrimonio acumulado por Gustavo y sus asuntos judiciales y el tonteo de Lapiedra y Hernández.

No obstante, en Mediaset España ya han comenzado a sentir las consecuencias de la bomba que el tertuliano con "o" mejor pagado del programa de corazón decano de la televisión patria soltaba deslizando su posible salida para siempre de Sálvame.

Y es que los datos de audiencia se disparaban para conocer qué es lo que se había grabado y se iba a emitir con cuentagotas mejorando en casi un cuatro por ciento la cuota de pantalla firmada por las ediciones Limón y Naranja en relación a las de principio de esta misma semana. En números, más de 270.000 espectadores viendo de qué iba el vídeo y esperando a la decisión final de Hernández.

Unas cifras que le servían al espacio más rosa de la TDT para poner tierra de por medio y algo de distancia con Antena 3 después de cerrar febrero con muchas dudas y con tardes en las que perdía esa primera posición de la que venía gozando desde el inicio de las emisiones de este espacio.

La polémica deja réditos en Telecinco

Parece pues claro que las polémicas, las traiciones y las amenazas son el motor que más mueve tanto a Sálvame como a su audiencia a la hora de pegarse o no delante de la televisión para seguir las andaduras de los protagonistas de este polémico formato.

La pregunta que muchos analistas televisivos se hacen ya es hasta qué punto están dispuestos a generar polémicas y tensiones entre los protagonistas del programa en busca de mantener la primera posición. Algunos ya barruntan que en esa guerra no hay límites.