Aunque parezca otra cosa en una empresa como Netflix, que actualmente está a la cabeza en la producción de contenidos digitales y su distribución por todo el mundo, no todo es un camino de rosas para la plataforma. Su constante búsqueda de nuevos contenidos, y de intentar aglutinar grandes nombres para sus series y películas junto con unos presupuestos cada vez más abultados, les llevan a vivir en una constante cuerda floja de la que seguramente se salven a largo plazo, pero que actualmente supone un modelo de negocio muy arriesgado [VIDEO].

Esta constante búsqueda de nuevos materiales y de nuevas historias en las que convertir temporadas y temporadas de serie, les ha llevado a conseguir algunos éxitos rotundos como por ejemplos Stranger Things, con otros no tan rentables.

Sin embargo esto no es óbice para que busquen más series que estrenar con las que sorprender a sus subscriptores (y con las que convencer a los que no lo son), siempre y cuando mantengan [VIDEO] la calidad en sus producciones.

Las distopias venden

Existen numerosos ejemplos no sólo en la televisión sino también en el cine de obras distópicas que han triunfado. Obras como The Man in the High Castle o The Handmaid's Tale han demostrado que los futuros distópicos también triunfan en la pequeña pantalla, siempre y cuando se realicen de manera correcta y manteniendo el espíritu y la calidad de la obra original.

Porque algo tienen en común esas obras mencionadas y la que nos ocupa hoy: todas ellas están basadas en una novela previa. En este caso hablamos de Altered Carbon, la novela escrita por Richard K. Morgan en 2002 y ganadora del premio Philip K.

Dick en 2003. En ella se nos habla de un futuro donde las conciencias de los seres humanos pueden ser descargadas de su cuerpo original y traspasadas a uno nuevo tras su muerte, por lo que este concepto pierde todo el significado que tenía hasta ahora.

Una gran superproducción

Teniendo en cuenta el tipo de material del que se trata, ambientado en el futuro y con grandes cargas de efectos especiales y diseños futuristas, Netflix podía haber optado por hacer lo justo para realizar una historia atractiva y con un aspecto visual medio decente. Sin embargo, ellos mismos han demostrado que no tienen problemas para aprobar presupuestos millonarios para sus series, aunque a corto plazo esto les suponga un problema.

Por lo que se ha mostrado de momento en el primer tráiler, se nota que la plataforma quiere apostar fuerte por esta nueva serie y, posiblemente, convertirla en una de sus obras de cabecera a partir del año que viene. De momento sólo tenemos la fecha de estreno, el 2 de febrero de 2018, y un primer avance que nos deja con las ganas de mucho más. ¿Estará a la altura de las expectativas?