Verde, amarillo, naranja o rojo. A,B,C,D,E. Tan solo cinco categorías que encasillan alimentos de todo tipo para que el consumidor decida cuál es la opción más saludable. En líneas generales, así funciona el código Nutri-Score, el sistema de etiquetado frontal de calidad nutricional elegido por el ministro de Consumo, Alberto Garzón para ser implementado en España.

Decisión que no ha pasado desapercibida y que ha sido duramente criticada por parte de asociaciones de la talla de la Red Europea del Corazón (EHN). Tal como lo indica la Organización Mundial de la Salud (OMS), el etiquetado frontal de alimentos es una herramienta práctica que permite identificar más rápidamente alimentos con perfil nutricional desfavorable.

La idea es que los consumidores puedan encontrar la mayor cantidad de información veraz sobre los productos en sus propios envases y así poder tomar decisiones más saludables.

Para ello, desde hace décadas, los expertos buscan desarrollar el sistema más completo que permita a los consumidores identificar de forma clara y explícita el contenido de los productos. Lo que no ha resultado una tarea sencilla, sobre todo si se considera que cada país tiene su propia dieta y costumbres y que los sistemas que funcionan en ciertos países, pueden resultar ineficaces en otros.

Nutri-Score, un etiquetado simplista

Han sido varias las propuestas de sistemas de etiquetado frontal de alimentos que han sido presentadas en los últimos años.

A simple vista, muchas de las opciones parecen atractivas y eficaces. Colores brillantes, letras grandes y fáciles de reconocer. Pero no todo lo simple es bueno. Algunos de estos sistemas, resultan demasiado simplistas y poco eficaces a la hora de informar y educar a los consumidores. Sistemas como el Nutri-Score encasillan los productos en dos categorías, los “buenos” y los “malos”, algo que no coincide con las necesidades de los consumidores que buscan información sobre los productos que consumen.

De hecho, datos recogidos en el último informe del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación realizado a consumidores sobre el etiquetado demuestran que la información nutricional es fundamental para los consumidores, ya que el 87,6% la considera importante y útil. Además, la encuesta revela que los elementos en los que más se fijan los consumidores son las grasas, los azúcares y las calorías.

Es decir que el sistema de verde vs rojo o bueno vs malo, no sería suficiente para la mayoría de los consumidores españoles, que buscan información detallada de los productos.

Entre todas las opciones disponibles, España ha decidido optar precisamente por el Nutri-Score, un sistema que seduce, pero que en palabras del ministro Garzón “no es perfecto”. El Nutri-Score es una iniciativa francesa que consiste en un gráfico con coloración gradual en cinco niveles, al estilo de un semáforo. El verde, identifica los alimentos “más saludables” y el rojo, los de menor calidad nutricional. La clasificación en cada categoría se realiza mediante un cálculo que analiza el contenido de nutrientes en 100 g de producto.

En teoría, un producto con una mayor cantidad de nutrientes “favorables” como las proteínas, fibra alimentaria y porcentaje de frutas, hortalizas, legumbres y frutos secos, obtendría una mejor puntuación que un producto con una mayor cantidad de nutrientes “menos favorables” como las calorías, azúcares, ácidos grasos saturados y sodio.

Nutri-Score, ¿un algoritmo manipulable?

Una fórmula que algunos especialistas consideran imprecisa y manipulable. Así lo explica en un artículo periodístico, el dietista y nutricionista, Juan Revenga, quien asegura que "con este etiquetado, la industria va a tener la posibilidad de maquillar el producto para que parezca un producto saludable”. Un punto que también ha sido planteado por Foodwatch, la organización alemana de consumidores que ha denunciado que la industria alimentaria intenta realizar cambios en el Nutri-Score que le permitirían mejorar la puntuación de sus alimentos con tan solo añadir más nutrientes de los que puntúan mejor como las proteínas o fibra.

De esta forma, lograrían que productos cuyo consumo debe ser reducido y controlado, obtengan una clasificación verde.

Lo que podría ocurrir, por ejemplo, con los cereales y zumos comerciales. Según la nutricionista Amil López Viéitez, estos productos “son altos en azúcares, por lo que darían una puntuación mala (roja), pero por su contenido alto en fibra o en fruta, respectivamente, que les confiere puntuación verde, se quedan en la zona amarilla”. Esto, según concluye la especialista, podría sugerir al consumidor que su consumo es recomendable. Tal como lo explica el dietista-nutricionista Luis Alberto Zamora, “clasificar los alimentos de forma individual es un error de base. El objetivo está muy por encima de los alimentos: la dieta”.

A diferencia de lo que sugiere el Nutri-Score, un alimento no es simplemente “bueno” o “malo”. Sus beneficios y aportes, están relacionados con la cantidad y la frecuencia de consumo. Eso es lo que hace a una dieta equilibrada como por ejemplo, la mediterránea.

Las limitaciones del Nutri-Score

Las limitaciones que presenta el Nutri-Score en la teoría, también se ven reflejadas también en su aplicación. Un estudio reciente realizado por RelevanC Advertising, analiza el impacto del Nutri-Score desde su implantación en 2017 en Francia. El informe revela que, a diferencia de lo que promueve el sistema, no son los productos “buenos” desde el punto de vista nutricional, los más consumidos. En las categorías donde se aplica el Nutri-Score, casi la mitad de las ventas se realizan por productos con una clasificación baja (D o E), frente a un tercio de la facturación realizada por productos “verdes”.

Hay que cuestionar entonces si realmente esta herramienta cumple con su fin principal que es promover hábitos alimentarios saludables para mejorar la salud de las personas. Un objetivo no menor, en un país como España que cuenta con índices de obesidad del 14% y de sobrepeso del 26%. Lo que demuestra la urgencia de desplegar un sistema adaptado a las costumbres de los españoles. Lamentablemente, muchos coinciden en que el Nutri-Score no sería el indicado.

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