El término microbiota intestinal se refiere a los millones de bacterias que alberga nuestro intestino. Éstos microorganismos, lejos de los que pudiera parecer en primera instancia, son buenos aliados de nuestra #Salud en tanto en cuanto éstos participan en la digestión de ciertos alimentos, producen ciertos nutrientes y estimulan la maduración del sistema inmune e interactúan con éste último. Además, protegen ferozmente el intestino contra los agentes patógenos que frecuentemente intentan invadirlo. Una buena microbiota intestinal forma parte de un cuerpo sano.

Como es fácil de deducir, una buena cantidad de enfermedades entre las cuales se cuenta la #Esclerosis múltiple (EM) están asociadas a un desequilibrio en la microbiota intestinal.

En el caso de ésta enfermedad, el sistema inmune es el que ataca la mielina que recubre las neuronas tanto del cerebro como de la médula espinal.

Nuevas investigaciones han demostrado que las bacterias intestinales interactúan de forma cotidiana con éste sistema. Algunas de ellas liberan sustancias químicas que estimulan a las células inmunitarias que están asociadas al origen de las lesiones de ésta dolencia.

Las sustancias que producen otras bacterias, sin embargo, inhiben los síntomas de una enfermedad parecida a la EM que sólo afecta a los ratones. Se comprende entonces por qué toda novedad sobre el nexo existente entre el #microbioma intestinal y ésta enfermedad se considera de vital importancia.

Los sujetos que presentan cierta forma cíclica de la EM no tienen el mismo perfil bacteriano intestinal que los sujetos sanos.

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Más precisamente, ciertas poblaciones bacterianas eran notablemente más numerosas en sujetos que sufrían la enfermedad que en sujetos sanos, y viceversa.

Huelga decir que la microbiota intestinal de los sujetos afectados varía en función del grado de actividad de su enfermedad en el momento de la recogida de las muestras. Así, la diversidad de la microbiota es menor en el caso de las personas con una EM activa.

Las investigaciones se están realizando el la clínica Mayo y la Universidad de Iowa, por parte del equipo del Dr Mangalam.