A lo largo de la historia, el caballo ha acompañado y servido al ser humano en numerosas actividades. Hipócrates ya hablaba de la mejora de ánimo al practicar equitación, y cuando sufrías una pérdida de alguien cercano los Celtas regalaban un caballo porque aseguraban que el animal mejoraría su autoestima. En la actualidad, la Equinoterapia, dirigida a ayudar a personas con diferentes discapacidades, está empezando a tener más eco y cada vez más centros ecuestres dedican parte de su actividad a las terapias con caballos.

La base de este tipo de terapias es la utilización del caballo como herramienta de rehabilitación. Al andar, el movimiento del caballo simula la marcha humana proporcionando mejoras en el área motora, también ayuda a trabajar el equilibrio, la estabilidad o la coordinación.

Además de los beneficios físicos, se realizan otra serie de ejercicios para entrenar las capacidades cognitivas, la memoria o la práctica del habla del paciente a través de juegos. Los terapeutas realizan diferentes ejercicios ajustándose a las necesidades de cada usuario. Pacientes con diferentes discapacidades como Síndrome de Down o autismo demandan cada vez más este tipo de actividades.

Dentro de la Equinoterapia, existen diferentes tipos de terapias: la llamada Hipoterapia va dirigida a personas que no tienen control sobre su tronco, el terapeuta se sienta detrás de él y le va corrigiendo y guiando en su postura corporal; en cambio en la Equitación Terapéutica, el paciente dirige por si solo al caballo y el terapeuta va marcando las pautas desde abajo. En otro punto se encuentra la Equitación Adaptada, dirigida a personas con discapacidades físicas que practican la equitación como deporte pero que necesitan adaptaciones para poder montar.

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Aunque la investigación científica sobre estas técnicas y sus beneficios aun no es concluyente, autores han demostrado que a pesar de ser un proceso lento, los pacientes ganan autonomía y nivel de vida.

Pero la importancia y la singularidad de las terapias con caballos no solo recaen en los beneficios físicos y cognitivos. Pacientes y terapeutas coinciden que la base de las mejoras se encuentra en el vínculo afectivo creado entre el paciente y su caballo.

No te pierdas los beneficios de la equitación y de otras terapias con animales.