El multiverso de trastornos mentales en la actualidad comienza a despertar enigmáticas preguntas, dado que por sus orígenes y consecuencias, ha dejado perplejos hasta a los más estudiosos sobre el tema. Quizá sea porque la infinidad de túneles en el inconsciente jamás tendrán fin y probablemente, tengamos un nuevo síndrome que investigar con cada día que pase. En esta ocasión, examinaremos el llamado “Síndrome de Capgras

Expliquémoslo mediante una situación hipotética: Visualízate sentado frente al comedor, estás disfrutando de una deliciosa cena, das un sorbo a tu bebida favorita y de pronto tu pareja baja por las escaleras y te mira de modo extraño, su cabello luce diferente, la forma de caminar y de moverse no es la misma, piensas que quizá le sucede algo, sin embargo la duda prevalece.

No dejas de mirarlo(a) te parece una persona completamente diferente, súbitamente cientos de pensamientos te atacan como un enjambre de abejas dentro de una colmena: ella/él no es quien dice ser, no es esa persona con la que te casaste, es un/a impostor/a. Tu angustia se incrementa conforme más lo analizas, algo trama, está tratando de confundirte y de pronto lo sabes: ha sido reemplazado/a por alguien más.

El síndrome de Capgras es un extraño trastorno que tiene raíces en la psicosis, dado que estas ideas son delirantes. Fue propuesto por el psiquiatra Jean Marie Joseph Capgras en el año de 1923, tras recibir a un paciente que padecía de ciertas ideas paranoicas que le hacían pensar que algunas personas de su contexto más cercano habían sido reemplazadas por dobles idénticos a ellos. La peculiaridad en este síndrome, es el hecho de que quien lo padece está completamente seguro de que existen dos mundos: donde habitan sus conocidos “originales” y en el que el impostor trata de actuar como las personas con las que solía convivir, haciéndole creer que nada ha sucedido, confundiéndolo y exhibiéndolo frente a todos.

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En el mundo de la psiquiatría, las causas de este trastorno se le atribuyen a lesiones cerebrales que afectan la relación entre el reconocimiento de rostros y las emociones o con la integración de los recuerdos (hemisferio derecho del cerebro)

Este síndrome pertenece a uno de los subgrupos englobados en la patología: Síndrome de Falsa Identificación Delirante (SFID), acompañado del  síndrome de Frégoli, el síndrome de intermorfosis y el de dobles subjetivos. Sin embargo, no está considerado en el CIE-10 (Clasificación internacional de enfermedades) ni en el DSM-V (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) debido a que existen aún dudas sobre sus orígenes orgánicos.

Si lo analizamos desde una perspectiva psicoanalítica, nos estamos refiriendo a una de las múltiples formas en las que la psicosis muestra su escisión mental: la paranoia, esta es una forma de defensa que la psique utiliza como reemplazo de una realidad, ya sea porque las experiencias vividas han ido desestructurando al sujeto o porque eran demasiado insoportables para asimilarlas, en esta el narcisismo juega una parte fundamental ya que el juego simbólico se vuelve a una simple frase: "todos los ojos están sobre mí, todos quieren lastimarme"