Volvemos a la rutina de la vida cotidiana y mucha gente se siente deprimida, llena de temores o de ansiedad. Es cierto que el número de personas con miedos irracionales, ansiedad, estrés, y otros problemas mentales va en aumento.

Hay muchos factores que favorecen la proliferación de estas enfermedades. Nunca hay que descartar un problema físico u hormonal, ya que hay diversas enfermedades que cursan con síntomas que pueden hacer pensar a priori que se trata de problemas nerviosos. Por eso, antes de meterme en materia de lo propiamente psicológico recomendaría a todo el mundo que si tienen alguno de estos problemas se hagan un chequeo médico para descartar que sea un problema médico, de los cuales los más frecuentes son los de corazón y los endocrinos (especialmente problemas de tiroides, paratiroides y otros problemas hormonales).

Descartado que se trate de un problema médico, recomendaría que se trataran con un buen psicólogo.

Pero, vamos al tema del que hoy quería tratar: Qué ocurre para que haya tanta gente con estrés.

Es sabido por la famosa pirámide de Maslow (los interesados pueden buscarla en internet) que las personas tienen ciertas necesidades básicas como comer, beber, dormir y luego otra serie de necesidades que se van haciendo más sofisticadas a medida que subimos en la escala de la pirámide. Cuando una persona está corriendo y luchando por sobrevivir está centrada en encontrar agua y alimentos. Su cerebro no tiene sitio para tonterías, hablando claramente, está demasiado ocupado con salvar la vida. En la sociedad actual, cuando esas necesidades básicas físicas y sociales están cubiertas se abre un abanico a estados mentales complejos.

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Por un lado está la gente que vive para trabajar y se los come el estrés. Pero este estado de nervios es normal y es voluntario, en cierto modo, pues siempre se pueden buscar trabajos menos estresantes.

Los verdaderos problemas mentales surgen cuando las personas han perdido el norte. Personas que tienen todas las necesidades primarias cubiertas y viven ociosas prestándole un excesivo tiempo a pensar en el pasado y en el futuro. En crearse expectativas y en compararlas con sus logros y con los logros de los demás. Estas personas van poniendo el foco de atención en cualquier cosa que se les ocurra produciendo estos pensamientos estados de nostalgia, depresión, frustración, miedo o ansiedad, entre otros.

Es importante que la persona tome conciencia de que tiene un problema y busque un profesional que la ayude porque estos problemas son fácilmente solucionables por un profesional. El paso por la consulta de un buen psicólogo les proporcionara una visión clara de lo que les está sucediendo, les proporcionará unas técnicas para aprender a relajarse, a respirar y a hacer una serie de terapias, según la escuela a la que se afín el profesional, que mitigarán o acabarán con estos problemas.