Después de la crisis vivida en Francia por la aparición del movimiento de los chalecos amarillos en noviembre y que fue apaciguada en gran parte por las medidas económicas tomadas en diciembre, Macron ha tomado por sorpresa a sus rivales al tomar de nuevo el protagonismo. Así lo admitió en el gran debate nacional que se llevó a cabo en el país galo en el que Macron aclaró que no tenía la solución a los problemas.

La primera crisis que ha tenido que enfrentar el presidente francés fue la de los chalecos amarillos, que lo tomó por sorpresa, y que fue originada por el aumento del precio de la gasolina y que en cuestión de días se transformó en todo un movimiento de rebelión, lo que provocó la caída de la popularidad de Macron y la sensación de que la situación estaba totalmente fuera de control.

La remontada del partido de Macron

Las propuestas para calmar los ánimos fueron dos: realizar un debate nacional y la promesa de una ayuda económica a la clase media.

Ambas han hecho que vuelva a tomar el control. Según las encuestas de opinión que han sido realizadas por diferentes medios, Macron ha recobrado puntos en cuanto a la popularidad.

Esta recuperación en la popularidad después de la crisis de los chalecos amarillos ha provocado a su vez que se produzca una movilización en su base de electores después de haberles proporcionado una sensación de calma y de retomar el control, garantizando de nuevo la recuperación sobre el desorden provocado por las protestas.

La República en Marcha, que es el partido presidencial, retoma su posición como favorito ante sus rivales más cercanos en vista de las próximas elecciones del mes de mayo con su demostración de controlar absolutamente todos los movimientos de la política francesa ante un electorado que deberá elegir entre Macron y Le Pen.

Las actuaciones de Macron ante las elecciones

Macron ha retomado el comportamiento que lo llevó a la presidencia del país: su participación en debates con alcaldes y ciudadanos fuera de los salones del palacio presidencial, mucho más relajado en su modo de vestir; y, sobre todo, la demostración del gran conocimiento que tiene sobre los diferentes temas que acontecen al país.

La gran estrategia de Macron, al parecer, es su humildad y su poder de persuasión. El debate convocado se basa en cuatro ejes considerados de gran importancia: fiscalidad, la organización del estado, la transición ecológica y democracia y ciudadanía.

También se plantea la realización de un referéndum que acabaría con el gran debate que se está llevando a cabo, culminando así todas las consultas realizadas y coincidiendo con las elecciones del 26 de mayo.

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