El gobierno catalán se encuentra en medio de un conflicto político debido a las varias campañas y acontecimientos que han surgido de las organizaciones para colocar en las calles los significativos lazos amarillos. Hasta ahora, autoridades como la Nueva Fiscalía General del Estado Catalán, han manifestado que no ve ningún crimen en colocar los lazos, pero tampoco en retirarlos.

El gobierno de Quim Torra expresa que se encuentran intranquilo por el gradual aumento en el número de altercados que se han manifestado en las anteriores semanas.

Ya que, entre agosto y julio, se han presentado violentos encuentros entre las personas que retiran la amarilla iconografía independentista y los partidarios de la nombrada independencia.

Uno de los violentos encuentros fue el de una mujer agredida el día de ayer 25 de agosto por un hombre que le exigía quitar los lazos amarillos colocados en el parque de la Ciudadela. Sin embargo, ninguno fue detenido y ambos declararon que denunciaron los hechos.

La tranquilidad del pueblo pende de un hilo debido a los altercados que se han venido manifestando

El pasado sábado, el departamento de Interior comunicó que tomaría acción en contra de quienes cometen graves infracciones contra la ley de seguridad ciudadana. Los medios afirman que el caso de la mujer agredida no ha sido el único, y que muchos de los hechos ocurridos han tenido un alto impacto en la creciente tensión por los lazos amarillos.

Entre ellos, se encuentra el de un hombre que arrolló con su coche un campo de cruces amarillas en la plaza Mayor, Barcelona. Además, los Mossos d’Esquadra han conseguido entre los pueblos de Tarragona grupos de representantes con herramientas para retirar los lazos amarillos de sus lugares.

Estas controversiales situaciones han estado siendo dirigidas por entes no organizados, afirman los Mossos d’Esquadra.

El presidente de Òmnium Cultural, Marcel Mauri, también ha declarado que en los anteriores meses la policía ha registrado unos 200 altercados entre las personas que quitan las cintas amarillas y los opositores vecinos que las colocan.

Sin embargo, este le dijo a los medios que el problema radica en que muchos de los entes usan la violencia para retirar los lazos, lo que incrementa la presión en la confrontación social de un pueblo actualmente dividido.

Cataluña observa con preocupación la enorme polémica entre los diferentes partidos que no parece cesar

La mayoría de los manifestantes han sido grupos de hombres y mujeres sin edades definidas cubiertos o encapuchados y con tenazas en mano. Ellos van por las calles arrancando los lazos amarillos y carteles que apoyan el movimiento independentista.

Debido a esto, el vicepresidente del Parlament Josep Costa, mencionó que el problema está en las calles debido a los grupos violentos que reciben un revestimiento político y no en la manifiesta de lazos amarillos.

Por otro lado, el presidente del PP, Pablo Casado, comunicó que un lazo amarillo puesto en una institución pública es una ofensa grave a la democracia española. No obstante, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña manifestó su rechazo a la prohibición de los controversiales lazos amarillos en edificaciones públicas ya que cree que no afecta a la sociedad.

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