Pedro Sánchez se convirtió el pasado viernes en el nuevo presidente del Gobierno tras salir adelante la moción de censura que presentó a principios de semana contra el Partido Popular. La sentencia condenatoria de la famosa trama Gürtel fue la ocasión perfecta para los socialistas, que aprovecharon el descontento de los miembros del Congreso de los Diputados para presentar una moción de censura que liberara a Rajoy del cargo de presidente del Gobierno lo antes posible. Se celebró la moción y Rajoy la perdió, por lo tanto Sánchez se vio como presidente al final de la sesión del viernes pasado en el Congreso.

El líder del PSOE juró su cargo el sábado por la mañana, ante el Rey, y con la ausencia de la Biblia y el crucifijo habituales.

Los peligrosos apoyos de Sánchez

Pedro Sánchez ya es presidente, pero los partidos con los que ha negociado para llegar al cargo no son nada fáciles de combinar. Nacionalistas vascos y catalanes y proetarras son algunas de las formaciones con las que Sánchez se ha decidido juntar para llegar a la presidencia. Por este motivo, muchos de preguntan cómo es posible que el nuevo presidente del Gobierno pueda llevar a cabo cualquier tipo de reforma en el Congreso con tan solo 84 escaños y con estos peligrosos apoyos que solo buscan sus intereses personales, anteponiéndolos a los del conjunto de los españoles.

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