Parte de la estrategia del entorno de Carles Puigdemont consistía en crear una narrativa para Catalunya, sobre un “astuto buen fugado” que conseguía eludir y burlar a un “ tonto estado opresor”, en forma de fábula tipo correcaminos/coyote en la mas zafia de las dicotomías. En ese mundo imaginario existían bandas de “buenos delincuentes” donde, a parte de un guapo y valiente Robin Hood, tiene que haber de todo: un gordo bonachón, un flaco espabilado, un listo galán, un tonto graciosete...y a veces, un inservible gafe.

De burladores...

Este es el papel que se se ve le ha tocado a Pilar Rahola. Así, cuando el sábado 24 tocaba entre sus filas hacer mofa entre twit y retwit a propósito de la nueva y espectacular fuga de Carles Puigdemont, anunciando que el ex-presidente ya había abandonado Finlandia, la periodista ponía su granito de arena publicando el siguiente mensaje:

"El putu amo"

Con un enlace a un titular de elnacional.cat, calificaba de “putu amo” al fugado por “burlar la euroorden”. No habían pasado ni 24 horas del jocoso twit cuando el ex-presidente era detenido al intentar cruzar Alemania camino de Bélgica.

Asegurandose el ridículo

Pero, por si se había quedado corta para asegurarse el escarnio decidió empedrarse el camino al patíbulo de la opinión pública paseándose la noche anterior por TV3 con más bromas sobre el asunto.

Correcaminos Despistado Mic, Mic

Comparando a Puigdemont con el correcaminos (que culpa tendrá el pobre bicho para esta ignominia) bromeaba con que, aún habiendo hablado en las últimas horas con él (con el ex-presidente, no con el veloz pájaro), no sabía exactamente donde se encontraba el evadido.

Coyote espabilado y con amigos

Pero había quienes si sabían, en todo momento y con precisa exactitud, del paradero de la escurridiza y confiada comitiva independentista; la cual no debía contar con que desde que el viernes 23 el Juez Llarena emitiera la euroorden, todos los protocolos para hacer efectiva la detención se habían activado. El burdo intento de elusión consistía en haber comprado un billete de avión desde Helsinky que el ex-presidente sólo usaría para despistar mientras emprendía otra ruta de escape, un viaje de 22 horas en coche hacía Bruselas.

No contaban tampoco con el geolocalizador instalado en el vehículo que estaban usando, ni con la vigilancia a la que estaba siendo sometido por parte de la Comisaría General de Información de la Policía española (CNI), ni, definitivamente, con la fluida comunicación entre esta y la Oficina Federal de Investigación Criminal de Alemania.

Principiantes

Cada vez está mas claro que este enfrentamiento entre independentistas y estado central está completamente desequilibrado.

Se ve que en los informes que la propia Generalitat había encargado donde se desvelaba la imposibilidad efectiva de llevar a cabo una independencia, se les olvidó añadir la incapacidad de sus líderes para enfrentarse a un verdadero estado y no quedar como unos principiantes.

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