La Federación Inglesa (FA) ha expedientado a Pep Guardiola por mostrar “mensajes políticos, especialmente el lazo amarillo, incumpliendo las normas publicitarias de la federación” dejándole hasta las 18 horas del próximo lunes 5 de marzo para alegar las acusaciones con el fin de evitar la sanción. Según la BBC el organismo ya advirtió al exentrenador del Barcelona dos veces en diciembre sobre la posibilidad de ser penado.

Guardiola se mostró indiferente

El técnico del Manchester City declaró entonces: ''si la UEFA, la FIFA o la Premier me quieren sancionar por llevar el lazo amarillo, adelante. Yo seré suspendido pero nuestros hijos quizás algún día no estén de acuerdo con el Estado y tendrán que ir a la cárcel.

Yo quiero proteger eso porque a la cárcel deberías ir cuando haces algo especial, y eso no está sucediendo''.

La decisión ha sido inminente e inesperada, ya que el entrenador lleva el lazo amarillo desde hace más de cuatro meses. Sorprendentemente, José Mourinho dio a entender que sabía cómo se sentía Guardiola respecto a la situación y que lo podía comprender. No obstante, dijo también que no conocía las normas que había sobre mensajes políticos en el campo y que por lo tanto si las reglas lo permiten ''es un ciudadano libre para hacerlo''. La realidad es que la norma solamente impide los mensajes políticos en el campo de juego sin hacer ningún tipo de alusión a las ruedas de prensa y otros eventos relacionados con el club, algo que recoge la normativa de la Federación en su cuarto punto.

El club ignoró las dos primeras advertencias de la FA Cup

Desde el 28 de octubre, en el partido del Manchester City contra el West Bromwich, Pep lució el lazo durante el partido y la rueda de prensa, algo de lo que la directiva del City fue alertada instantáneamente por la federación de Fútbol inglesa.

Así pues, se intentó que el desafío soberanista de Cataluña no llegara al ámbito deportivo mediante símbolos políticos, en este caso, el de la liberación de ''los Jordis'' de la cárcel.

Las alarmas volvieron a saltar cuando el pasado lunes Guardiola volvió a exhibir el lazo durante el partido de la Copa de Inglaterra disputado contra el Wigan.

En el caso de que acepte las inculpaciones, la sanción se reduciría a una multa económica. No obstante, la penitencia será mayor si el preparador del equipo se niega a renunciar al lazo amarillo y sigue formando parte de su vestimenta habitual en los partidos, algo que parece no importarle demasiado porque ha subrayado que continuará colocándoselo en los partidos. ''Hasta que salgan, estarán conmigo. Pueden suspenderme, pero ellos están en la cárcel".

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