Tras una pésima racha para Podemos, Pablo Iglesias y los suyos se congregaron nuevamente para la celebración en el Congreso de los Diputados el pasado 6 de diciembre, con motivo del Día de la Constitución.

Era poco antes de las doce del mediodía cuando él, en compañía de Irene Montero (su pareja sentimental y jefa de prensa), Juan Antonio Delgado y Txema Guijarro, ascendieron hasta las puertas del edificio bajo el clima gélido de Madrid. Sin embargo, no se toparon precisamente con una cálida bienvenida.

Así se vivió el regreso de Iglesias al Congreso

Agrupadas a las puertas del Congreso, un grupo de personas salieron de su sorpresa inicial al ver llegar a los miembros del partido morado, para reaccionar con furia e indignación.

Varios testigos declararon para ESDiario su impotencia ante la llegada de Pablo Iglesias, dejando de manifiesto el resentimiento aun existente tras la postura de Podemos con respecto a la separación de Cataluña. Y es que tras lo ocurrido con Puigdemont y la fallida declaración de independencia de la comunidad, tampoco es ningún secreto que el partido se encuentra muy abajo en las encuestas.

Esta nueva aparición de Iglesias ha sido interpretada como un intento desesperado de salvar a Podemos del oprobio público. Aunque el panorama para avanzar en las encuestas, es todo menos alentador para ellos.

Podemos se enfrenta con el rechazo de la gente

Mientras las elecciones se encontraban lejos, había quien se atrevía a asegurar que el partido morado tenía una buena oportunidad de llegar a la presidencia de España.

Pero hoy, su dirigente se ve algo desesperado por recuperar parte del terreno que tenía ganado antes del conflicto con Cataluña.

Su ausencia del Congreso ha sido otro factor que no le ha jugado a favor, así como su silencio en las redes sociales luego de la resolución en contra de los separatistas.

"¡Te vienes a salvar porque te hundieron en las encuestas!", "Vendidos, váyanse a Bruselas con Puigdemont!", fueron algunos de los reclamos que se escucharon aquella mañana de diciembre, en tanto Iglesias y compañía intentaban abrirse paso al Congreso, y obviar las quejas que hacía referencia a su posicionamiento cuando surgió el independentismo catalán.

A todo esto contestó Pablo Iglesias con una sonrisa incómoda, sin que él ni sus acompañantes emitieran palabra. Ninguna de ellos ha hecho declaraciones al respecto hasta el momento.

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