El pasado lunes se consumaba el descenso del Deportivo de la Coruña a Segunda B, la tercera categoría del Fútbol español. Un año desastroso les llevó a uno de los momentos más complicados de la historia de este club, suponiendo su despedida del fútbol profesional.

Esta noticia supone un duro golpe al deporte gallego y genera un fuerte impacto a nivel nacional y es que se trata de un club histórico, que además de haber conquistado la Liga en la temporada 1999/2000, cuenta en sus vitrinas con dos Copas del Rey y tres Supercopas de España.

Los que contamos más de 30 años en nuestro DNI recordaremos al "Súper Dépor" de mediados de los 90, con nombres como: Bebeto, Donato, Fran, Djukic, Mauro Silva o Nando, comandados por el mítico Arsenio Iglesias.

Esta generación siempre será recordada por el penalti fallado de Miroslav Djukic, ante el Valencia en la última jornada de la temporada 1993/1994, privándoles de la consecución de su primera Liga. Pero la etapa más brillante del conjunto coruñés comenzaría en la temporada 1998/1999, con la llegada al banquillo de Javier Irureta.

El Deportivo pasaría a ser reconocido como el "Euro Dépor" o "Súper Dépor 2.0", en el que una buena parte de los héroes de la anterior generación habían dejado paso a los Makaay, Djalminha, Naybet, Manuel Pablo, Songo´o. Fran, Donato o Mauro Silva y se erigían en líderes de un vestuario lleno de talento que alcanzaría el título de liga en la temporada 1999/2000. Tras este éxito, su presidente Augusto César Lendoiro comenzaría a contratar a estrellas para su proyecto y Riazor disfrutaría del arte de Diego Tristán, Valerón, Luque, Molina o Sergio.

La temporada 2003/2004, en la que eran eliminados en semifinales de la Champions League por el Porto de Mourinho, supuso el inicio del fin de una era inolvidable. Irureta abandonaría la entidad gallega en 2005 y el equipo quedaría sumido en una profunda crisis económica, que les llevaría a Segunda División en la temporada 2010/2011.

Tras una década marcada por los ascensos y descensos, el Deportivo toca fondo con la caída a Segunda B.

El Deportivo toca fondo con la caída a Segunda B

Una catastrófica temporada con una nefasta primera vuelta, les hizo llegar a la última jornada en puestos de descenso. Para salvar la categoría deberían derrotar al Club de Fútbol Fuenlabrada, que se jugaría formar parte de las eliminatorias de ascenso a Primera y esperar los fallos de CD Lugo o Albacete en sus respectivos partidos.

El Covid-19 querría que este final de temporada fuera uno de los más controvertidos que se recuerdan, atacando a la plantilla del Fuenlabrada e impidiendo la celebración del encuentro en Riazor. Los máximos organismos futbolísticos decidirían seguir con la última jornada según los planes previstos y aplazar el encuentro de Coruña hasta la recuperación de los afectados. La decisión, desde un primer momento, recibió críticas por varios equipos implicados en la pelea por el descenso y el ascenso.

El Deportivo exigiría dar el partido por perdido al Fuenlabrada y recibir los tres puntos, aunque ésta no fue la primera opinión del mandatario coruñés, Fernando Vidal.

Sabiendo que el Albacete debía pelear en Cádiz contra el líder y que jugar más tarde que sus rivales les podría beneficiar al saber sus resultados, Vidal afirmó:

'La decisión, ni nos beneficia, ni nos perjudica'

"No voy a entrar a valorar si pueden jugar el Lugo o el Albacete. La decisión, ni nos beneficia, ni nos perjudica, porque íbamos a jugar igual respecto a esos equipos. Pero cuando acabe la jornada vamos a saber los resultados de esos equipos, que son para nosotros los claves para saber qué resultado necesitamos. Jugando o no jugando, si ellos ganan (Lugo y Albacete) bajaríamos igual. Hay que estudiar qué medidas tomar, pero LaLiga y el Fuenlabrada han actuado cumpliendo las medidas a rajatabla."

La historia sufrió un giro radical al finalizar la jornada.

Mientras el Lugo derrotaba al Mirandés con sufrimiento, el Albacete hacía saltar la sorpresa en el Ramón de Carranza con un gol en el minuto 89 que dejaba al Deportivo en 2ºB.

El presidente Vidal, quien dos horas antes se mostraba conforme con la resolución de LaLiga, alzaba su voz exigiendo justicia y amenazando con no disputar el partido, ante el Fuenlabrada si no se repetía toda la jornada. Su otra solución sería una liga de 24 equipos en la que el Deportivo y Numancia se mantuvieran en la categoría.

El entrenador gallego Fernando Vázquez va más allá, aseverando que se ha desvirtuado la competición y deja entrever que de celebrarse el partido, el resultado del Deportivo-Fuenlabrada metería más presión a Lugo y Albacete en sus respectivos enfrentamientos.

Esta premisa pierde poder si tenemos en cuenta que el Albacete estuvo buena parte de los 90 minutos de su partido virtualmente descendido y el Lugo tuvo que hacer todo lo posible por remontar su enfrentamiento ante el Mirandés, llegando a caer a puestos de descenso durante varios momentos del transcurso de su duelo.

El resultado que pudiera estar cosechando el Deportivo en su complicada batalla, ante el Fuenlabrada tendría poca repercusión en dos equipos que disputaron sus partidos con la máxima presión posible. Si Maikel Mesa no hubiera transformado el penalti para el Albacete en el minuto 89 o el Lugo no hubiera podido remontar ante el Mirandés, en Coruña no se hablaría de injusticia y se estarían preparando para el crucial partido, ante el equipo madrileño en el que una victoria les daría la salvación.

Este lamentable suceso se suma a su esperpéntica reclamación hace unas semanas contra el Extremadura UD por alineación indebida. Tras caer derrotados en Riazor ante un Extremadura plagado de juveniles, el Deportivo decidiría denunciar al cuadro extremeño por incumplir la norma de contar con un mínimo de siete jugadores del primer equipo en el campo al ser atendido durante 20 segundos fuera del terreno de juego Airam Cabrera. La reclamación no tendría demasiado recorrido y apelación archivaría el caso, sin ver nada sancionable por parte del Extremadura.

El Deportivo no ha perdido la categoría por una decisión de LaLiga

Si bien la decisión de aplazar el susodicho encuentro, mientras seguían adelante los demás puede ser motivo de debate, las reacciones y exigencias que llegan desde la parroquia deportivista no son más que una cortina de humo lanzada por sus dirigentes y entrenador para intentar tapar su nefasto rendimiento deportivo, evitando así que la afición se cebe con ellos y centre su ira en LaLiga y la RFEF.

Uno de los equipos que nos hizo disfrutar con sus andanzas por Europa y plantando cara a los todopoderosos equipos de Real Madrid y Barcelona debería asumir su descenso con la mayor dignidad posible. El Deportivo no ha perdido la categoría por una decisión de LaLiga, el Deportivo ha descendido por algo, tan sencillo, como sumar menos puntos que sus rivales.

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