El otro día, en vísperas del partido de Perú contra Dinamarca, el periodista Quique Peinado caminaba junto a su hijo de cuatro años cuando este confundió a un peruano que iba con una camiseta de su selección con uno del Rayo Vallecano, dado que su elástica es similar.

Insultar por insultar a menores

Como le hizo gracia, y a quién no, comentó la anécdota en su cuenta de Twitter. La respuesta de un tuitero con nombre y avatar anónimo no se hizo esperar.

“el pobre es igual de tonto que su padre”

La respuesta del periodista y colaborador de programas como Latemotiv no se hizo esperar.

Expresó una queja directa a Twitter España por permitir que se insulte a niños de cuatro años, a la ver que deseó saber quien está detrás de esa cuenta para darle una respuesta personal.

Respuesta de otro valiente: “Como os jode a los comunistas la VERDAD. Por eso usáis la mentira como moneda habitual. SINVERGÜENZA”

Hoy lunes, Peinado ha escrito que abandonará Twitter en lo que ve un lugar donde cada vez hay más odio.

Messi, blanco de la ira de los argentinos

Ese mismo día Argentina debutaba contra Islandia, ya sabemos como se vive el fútbol allí.

Pues bueno, el partido no fue bien para la albiceleste, teniendo que ceder un empate. Por si no fuera poco, Leo Messi falló un penalti. La avalancha de insultos no se hizo esperar:

“MESSI ENANO HIJO DE LOS 12 UNIVERSOS REPLETOS DE PUTAS JAMÁS SERÁS TAN GRANDE COMO MARADONA ME RECAGO EN LA CONCHA DE LA PUTA DE TU MADRE VOLVÉTE ESPAÑOL PARA QUE JUEGUES CON EL CALVO DE INIESTA Y HAGAS ALGO HIJO DE LAS REMIL DOSCIENTAS PUTAS MALDITO FROZEN”

El poeta es anónimo, pero no tiene nada que ver con el autor del Lazarillo de Tormes.

Rozando el delito, traspasando el mal gusto y la grosería

El 20 de septiembre de 1977, la revista satírica “El Papus” sufría un atentado. En él, moría el conserje al estallarle el maletín que contenía una bomba.

La secretaria Rosa Lores sufrió graves heridas y hay otros 17 heridos. El atentado fue reivindicado por la triple A (Alianza Apostólica Anticomunista). Un atentado por el que nadie fue condenado.

Si hay una revista hoy en día en el panorama periodístico español, que sea tan satírica, es Mongolia. Esta publicación, que consulta habitualmente su contenido con su abogado con la idea de no quemarse, tiene mucha actividad en Twitter y sus provocaciones y sus peleas con tuiteros de todo tipo forman parte del panorama de esta red social.

Pero el otro día hubo un comentario que hizo que la sonrisa habitual de la revista se tornara en indignación, y con razón.

“Ojalá la @revistamongolia corriese la misma suerte que “el papus”.

En serio vergüenza ajena es poco.”

Conclusión

Algunos se preguntan hacia dónde vamos cuando la gente suelta cosas como las que sueltan por el teclado, así como así, sin preocuparse por el verdadero significado de lo que están diciendo. ¿O lo saben?

Uno se queda con la sensación de que algo estamos haciendo realmente mal cuando se insulta de una manera tan gratuita, descargando tanto odio.