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Decides que es hora de ponerse en forma, así que te inscribes en una clase de jazz. La verdad es que vas súper emocionada y planeas dedicarle el mayor tiempo posible y todas tus ganas. Llegas a la primera clase y te enteras que el resto del grupo te lleva tres meses de ventaja. En cuanto comienzan a bailar, se nota a leguas la diferencia y mientras ellos bailan muy bien, tú no tienes ni ritmo.

Claro que eso no te ayuda en nada a que te suban los ánimos y cómo te sientes mal por ello, terminas por desertar. Pero no te quedas mucho tiempo desocupada porque descubres que te encantaría pintar. Así que juntas dinero para comprar el material y te pones manos a la obra. Estas pintando feliz de la Vida cuando llega alguna de tus amigas a visitarte, no te motivan y hasta lo encuentra muy mal hecho.

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Todo esto resultan un primer obstáculo, ya que sentimos que la lucha es demasiado dura para nosotros y que vamos a terminar fracasando.

Sin embargo, no hay nada peor que quedarte sin energías y por ello, abandonas todos los proyectos que tienes. Por eso, mejor veamos cómo es que podemos recargarlas de nuevo. Pero antes que nada, hay que ver que ocasiono esa pérdida de Motivación.

¿Para qué lo hago?

Otra cosa que nos baja las energías cuando se trata de llevar a cabo un proyecto, es que perdemos totalmente el interés. Lo comienzas con todas las ganas del mundo y ya al tercer día, te empieza a fastidiar seguir allí. Pero, ¿a qué se debe que hayas perdido el interés? Esto puede ser por varias razones:

  • Nadie te reconoce el esfuerzo. Dedicas horas a diseñar un proyecto cualquiera y cuando lo presentas, ni siquiera te prestan atención. Por ello concluyes que mejor ni te desvelas solo para hacer algo que a nadie le interesa.
  • El proyecto realmente no te gustaba. En ocasiones, nos trazamos metas más difíciles solo para demostrarle a alguien que si nos gusta. Pero para hacer las cosas, hay que amarlas.
  • En alguna parte del proceso se perdió el encanto. Y esa parte fue exactamente la mitad. Seguro porque ya estábamos tan concentrados en el resultado, que todo el proceso ya nos estaba pareciendo muy tedioso.

Y para que no pierdas la motivación, recuerda…

  • Tú tienes el potencial para hacer muchas cosas, solo se trata de saberlo usar.
  • Si ahora mismo tienes el tiempo para iniciar el proyecto, no te esperes a mañana.
  • Si te gusta hacer las cosas, hazlas aunque nadie más te la reconozca. Lo importante es tu felicidad y satisfacción.
  • Hacer las cosas es la mejor forma de dejar al lado la flojera que te lo impide.
  • La inspiración llega más fácil si estamos activos, que si nos quedamos acostados en la cama esperando a que se presenten las oportunidades.
  • Cada quien le imprime un estilo único a las cosas. Si tú no llevas a cabo esa idea, nadie lo hará por ti.