El popular escritor y humorista Mark Twain explicaba que “es más fácil engañar a la gente, que convencerlos de que han sido engañados”.

El ser humano es supersticioso por naturaleza, lo que le lleva a creer y cuestionarse el cómo y el porqué de las cosas. Hay algunos sucesos que aún no parecen tener una explicación científica clara, la mayor parte de las veces porque no existen medios suficientes para saberlo, como por ejemplo, la existencia de vida en otros planetas.

El cuestionamiento de cosas científicamente no probadas tienen un origen inexacto, probablemente desde que el hombre tiene uso de razón, desde la creencia de un Dios todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, como del seguimiento y la práctica de una religión.

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No podemos negar que ha habido una evolución incluso en el tema de la religión, ya que la mayoría de la gente que se considera “religiosa” y apoya la creencia de un dios, se fundamenta en los valores buenos que todo esto les aporta, y el sustento de creer en algo, como una especie de esperanza divina, si bien, cada vez hay menos gente que cree por miedo a un supuesto castigo, a un infierno, como ocurría en el pasado y en algunas religiones y regiones del mundo actual.

Sería posible negar la existencia de Dios desde la inaccesibilidad del poder entender la noción de lo absoluto.

Hay personas que deciden aprovecharse de forma lasciva de este interés del ser humano por lo desconocido, de la naturaleza supersticiosa del hombre, con fines puramente económicos: por ejemplo, el Tarot. Este arte de adivinar el futuro a las personas que así lo deseen con una baraja de cartas y los poderes de un vidente. Dependiendo de la carta que el vidente descubra, esta tendrá un significado u otro, y en esto es en lo que se basará esta persona para mostrarte cómo va a ser tu vida amorosa, cuántos coches vas a tener, o si se te va a curar un cáncer con el que llevas luchando varios años.

En efecto, me refiero a las creencias que se forjan desde la ignorancia y desconocimiento de las personas.

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Casos por ejemplo que tienen como protagonista a un “vendedor a domicilio”, el cual tiene como objetivos principales a personas mayores que, por su desconocimiento a ciertas tecnologías, son más fáciles de manipular, siendo este vendedor realmente un usuario que basa su estrategia en el engaño y una buena presencia, con la promesa de un producto de buena calidad, buena marca y a un precio acorde con su valor.

Este ejemplo solo es uno más para explicar la cantidad de situaciones en las que nos enfrentamos a un engaño. No solo de forma anónima, y no solo por parte de una persona que se preste a sacar unos cuantos euros.

Lo que más rabia da, es que realmente no hace falta que un tipo venga en persona a engañarnos, sino que, con tan solo encender la televisión, somos víctimas de constantes manipulaciones. En el famoso programa de televisión "Cuarto Milenio" parece que en ocasiones pueda haber predisposición a manipular las imágenes para hacer creer que se trata de algo espeluznante, algo del otro mundo…desgraciadamente, la audiencia es la que manda, y estos programas se seguirán emitiendo y por tanto, se acrecentará la ignorancia de la gente, todo en proporción directa.

Vivimos en una gran mentira, y aunque nos quieran vender lo contrario, la mayor parte busca un beneficio a cambio de algo.

El engaño es temporal, la traición es instantánea y las consecuencias son devastadoras y prolongadas.