Despreciada en el fondo por mucha gente, incluso de manera prepotente o por parte de graciosillos que se creen superiores (como algunos guionistas de “El Intermedio”, que más de una vez cuelan frases a sus presentadores como que “Los estudiantes de Filosofía son los que menos ligan”), ahora, con la nueva reforma educativa que el Gobierno Rajoy puso en práctica hace meses, los profesores de Universidad se alarman, y con razón, ante algo que cada vez se irá notando más.

Antes, la Filosofía era de enseñanza obligatoria, y ahora, ya sólo en primer curso de Bachillerato, pues después será optativa. Y no es eso sólo, pues también se han reducido a la mínima expresión en la Enseñanza la música, la pintura o la Literatura, también optativas.

La Prensa muestra a profesores que tratan de acercar la Filosofía a sus alumnos adolescentes de manera amena, lejos de aquellos profesores o aquellos intelectuales que convertían hasta el humor en algo aburrido e insoportable, agravándolo con unos aires de verlo todo desde una atalaya, cuando no como si ellos mismos fueran Dios, que ve a los demás como inferiores a él. Esa es una de las causas del desinterés de la gente media por la Filosofía, por ejemplo.

Y los docentes saben que la Filosofía es una de las bases del pensamiento crítico, y con él una de las bases de la democracia. Esa que algunos políticos defienden siempre, pero sólo cuando tienen que pedir el voto. Y lo que dijimos antes de presentar a quienes les interese esta materia como a pedantes aburridos, con los que las chicas jamás ligarían.

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Eso parte siempre de jóvenes macarras y prepotentes, que se creen que todos son homosexuales o tarados, menos ellos mismos, claro, “ejemplos” del macho viril.

Hace tiempo, en Italia, alguien dijo, me imagino que alguien que solo ve las televisiones de Berlusconi, que “leer libros no es nada masculino, sino femenino”.  Y se quedó tan pancho. Habría que ver qué hará ese personaje si tuviera que ligar con alguna chica que le guste leer, seguro que fingirá él que le interesan los libros, o será de los que luego se quedan dormidos en las primeras páginas de una novela de Victor Hugo.

Afortunadamente, hay películas o series que tratan de mostrarnos a gente que le interesa la Filosofía. Woody Allen nos ha sorprendido con Abe Lucas, su profesor antihéroe de “Irrational Man”, donde muestra sin concesiones el lado duro de la vida de la cual reflexionan los intelectuales de siempre, o la TV catalana TV3 con la serie “Merlí”, y su protagonista, Merlí Bergeron, capaz de amenizar sus clases con jugosas anécdotas.

Dos profesores, eso sí, que no son como el John Keating que Robin Williams bordaba en “El Club de los Poetas Muertos”, sino dos profesores de carácter agrio y algo misántropos, pero lúcidos y saben mucho de la vida.

Pero la nueva reforma educativa ha convertido en obligatoria la clase de Religión, incluyendo partes para alumnos no católicos ni cristianos. En el PP siempre les ha preocupado más lo religioso que lo filosófico, es decir, más les interesa lo que dijo el Papa Pío X que Aristóteles o Platón.

No creo que sea por como decía Woody Allen sobre algún filósofo griego, “que se dedicaba a cepillarse a jóvenes griegos”, es decir, que eran homosexuales la mayoría, y por lo tanto el Gobierno quiera que se estudie a gente con valores “decentes”, sino por esa obsesión por la castidad o el puritanismo, que todo lo ve como pecado, que por esa regla de tres, todos iríamos al Infierno, Dios incluido.