A pocas figuras históricas se les ha dedicado tantos libros como a la de Jesús de Nazaret. Sin embargo, no son muchos los autores que han sabido darle una perspectiva histórico-científica a este personaje clave del cristianismo.

En este caso, en Blasting News, tenemos el placer de entrevistar a José Antonio Cabezas Vigara, autor del recién publicado libro “Jesús, del cerebro a la cruz”, que ya está la venta en Amazon. En su obra, como nos cuenta el escritor, se interpreta el Nuevo Testamento de una forma diferente y se extrae, acudiendo a la neurociencia, además de a la historia y a la arqueología, una nueva interpretación de Jesús.

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José Antonio y la entrevista sobre su primer libro

Rosa: ¿Por qué has elegido ese título de “Jesús, del cerebro a la cruz”?

José Antonio: El título que lleva el libro, Jesús, del cerebro a la cruz, da a entender que existen en el cerebro ciertas estructuras que, cuando son estimuladas de forma natural o artificial, pueden generar algunas experiencias espirituales, místicas, religiosas, de trascendencia, etc.

que pueden tener relación con el contexto en el que se desarrolla la vida de Jesús de Nazaret o de sus seguidores, que son realmente los que escriben sobre Él. Estas experiencias espirituales, y el mayor uso de ciertas partes del cerebro sobre otras, según las etapas de la historia, pueden estar en relación con ciertos esquemas mentales que se conforman en este órgano. Estos cánones mentales son los que condicionan, de cierta forma, la creación de la cultura de cada pueblo. Y esto es lo que ocurre, como se desarrolla en este libro, en el caso de la cultura del pueblo de Israel, que es la verdadera materia prima de la que Jesús se vale para elaborar el discurso de su predicación. O eso, al menos, es lo yo he extraído de los textos sagrados.

Rosa: Entonces, ¿en este libro te fundamentas principalmente en el estudio del cerebro humano para analizar la figura de Jesús de Nazaret?

José Antonio: El cerebro, sobre todo en los dos primeros capítulos, tiene mucho peso en esta obra, ya que, en un estudio de este tipo, hay que atender al cerebro para saber cómo pensaba la gente del siglo I d.C.

Sin embargo, también hay que acudir a los textos y a los restos materiales, y buscar una conexión entre todos estos elementos a través de las disciplinas que los estudian (la neurociencia, la historia y la Arqueología). A la neurología se acude para esclarecer los esquemas mentales de los que los diferentes pueblos, en diferentes épocas y de forma inconsciente, se valen para crear su cultura. A la historia y la arqueología para desentrañar la forma en la que se plasma ese patrón cerebral en los textos y los restos materiales.

Rosa: Está claro cómo se estudia la figura de Jesús a través de la historia y de la arqueología, pero ¿cómo se pueden extraer estos patrones mentales de los que hablas?

José Antonio: Aunque pueda parecer sencillo, no es fácil clasificar los textos, los artefactos o las construcciones arquitectónicas de los tiempos de Jesús y relacionarlos, directa o indirectamente, con la existencia del Nazareno. De la misma manera, tampoco es fácil encontrar el modo de pensamiento que originó la forma de elaborar estos elementos, ni la manera de encuadrarlos en el contexto de un canon mental antiguo del que ya quedan pocas evidencias, o del que los rastros que hay ya están bastante alterados por el paso del tiempo.

No hay que olvidar que el cerebro humano evoluciona constantemente, desde la aparición de los primeros homínidos hasta nuestros días, y que no siempre se piensa de la misma manera. Aunque no sea sencillo apreciarlo, la mentalidad cambia, se transforma y se desarrolla de forma constante gracias a la experiencia humana. Igualmente, si la mente evoluciona, respondiendo a tu pregunta, también se modifican los cánones de pensamiento en los que se contextualiza la cultura escrita y material de los diferentes grupos humanos. Con esto quiero decir que el mundo se concibe de forma muy diferente según las diferentes etapas históricas que se traten.

Rosa: ¿Qué relación tiene entonces el cerebro con la historia y la arqueología [VIDEO] de los tiempos de Jesús?

José Antonio: Según las investigaciones que he llevado a cabo, tanto los textos escritos (esto es, la historia) como los artefactos elaborados (la arqueología) nacen de una forma de concebir la realidad, es decir, del propio cerebro humano. Por tanto, si nos centramos en el contexto del antiguo Israel, asalta la duda de cómo se llegan a crear los mitos judaicos y cómo evolucionan hasta los tiempos del Nazareno. Igualmente, cabe preguntarse si se puede hablar de un canon mental judío propio del siglo I d.C.

Este concepto del canon mental judío, se desarrolla muy bien en los capítulos 2 y 3 del libro, en los que se explica la evolución de estos patrones judaicos y cómo éstos se pueden extraer a través de los materiales que nos han llegado hasta hoy. Los lectores van a poder comprobar, según vayan profundizando en el libro, como los mitos, de manera totalmente inconsciente, se encargan de explicar cómo se desarrolla la mente humana desde un origen totalmente nebuloso hasta un presente más “definido”. La narración de cada mito, relatada como un suceso verdadero que se encuentra fuera de la temporalidad real, fundamenta lo acontecido en un tiempo anterior, a través de las repeticiones en cada culto. Puede decirse, a modo de broma, que una mentira repetida mil veces termina siendo verdad…, pues algo así ocurre con los mitos en la Antigüedad.

Se constata que la constante reproducción de los mitos favorece la creación de un canon mental que orienta la vida de los pueblos, y que este patrón cerebral se refleja en la vida cotidiana de los individuos.

Rosa: Entonces, ¿es posible seguir el rastro de ese esquema cerebral desde los “orígenes de los tiempos” hasta el Israel de los tiempos de Jesús?

José Antonio: Lo cierto es que sí. Y te preguntarás… ¿cómo? Pues acudiendo a las fuentes escritas (la Biblia fundamentalmente) y a la arqueología, pero siempre de una forma crítica y objetiva, dejando a un lado las creencias de cada uno.

Lo interesante del caso de Jesús, es que, en su tiempo, se puede detectar que se produce un choque frontal con otras mentalidades como la romana, y que este hecho tiene unas consecuencias importantes como el surgimiento de ciertos movimientos mesiánicos minoritarios. No hay que perder de vista que, en el siglo I d.C., el Imperio romano domina la mayor parte del mundo conocido. Controla desde las tierras hispánicas hasta el área sirio-palestina. Su poderío y extensión territorial son tan grandes que llegan a calificar al Mediterráneo como el Mare Nostrum, un mar de la propiedad de Roma. La opresión, tanto del Imperio como de los poderes locales de las tierras sometidas, propicia el alzamiento de muchas voces hostiles contra la situación de ahogo que se vive. Una de estas voces es la de Jesús, como también lo fue, poco antes, la de su maestro Juan el Bautista.

Rosa: En tu libro, además de todo esto de lo que hablamos, ¿también tratas otros aspectos de la vida de Jesús?

José Antonio: Sí, en esta obra, también analizo la vida de Jesús desde su nacimiento hasta su muerte en la cruz. Para ello, al principio del libro, hago un análisis previo de las fuentes a las que acudo para elaborar este estudio y, del mismo modo, estudio brevemente cómo se genera el esquema mental judío del siglo I d.C., acudiendo a especialistas en la materia.

Teniendo claros estos fundamentos, desarrollo con detalle los momentos clave de la existencia del Nazareno. Comienzo con el nacimiento, que posiblemente se produce en una aldehuela llamada Nazaret. Sigo con la infancia y la época de aprendizaje en las tierras de Galilea. Con la madurez, destacando sobre todo el contacto que mantiene con Juan el Bautista (su maestro y del que aprende mucho), con los hombres y mujeres de su entorno (sus seguidores y seguidoras, destacando a los apóstoles y a la controvertida figura de María Magdalena), y su etapa como personaje público y como peculiar profeta que obra milagros. Y termino analizando el motivo del peligroso peregrinaje que hace a Jerusalén, en la época de la Pascua judía; el proceso de muerte y la crucifixión; y, por último, la idea de la resurrección, que es ciertamente el pilar fundamental del surgimiento del cristianismo.

Rosa: ¿Qué explicación le das a todo el proceso de muerte y, sobre todo, a la resurrección de Jesús?

José Antonio: Pienso que, ciertamente, la ejecución del Nazareno en la cruz, más que acabar con el proyecto de su vida, que gira en torno a la idea del reino de Dios, lo engrandece; más aún si tenemos en cuenta su resurrección. Sin embargo, con respecto al tema de la resurrección, coincido en parte con autores como Antonio Piñero, que explican que este hecho, que tiene un carácter claramente sobrenatural y que está muy por encima de las leyes naturales, no pertenece al ámbito de estudio de la historia, sino sólo al de la fe. En este caso, siguiendo a este autor, el historiador poco o nada tiene que decir porque no existen medios para afirmar ni negar el hecho de la resurrección. Pero, ¿se puede explicar desde un punto de vista neurológico…? Esa pregunta no la voy a responder porque quiero que los lectores la descubran, según vayan profundizando en el libro.

Rosa: Muy bien, pues dejamos que los lectores descubran en el libro “Jesús, del cerebro a la cruz” la explicación que tú le das a la idea de la resurrección del Mesías, y recordamos que este libro está a la venta en Amazon, ¿no?

José Antonio: Sí, el libro “Jesús, del cerebro a la cruz” está a la venta en Amazon, en formato papel, en pasta blanda. Yo recomiendo a los lectores de Blasting News que se hagan con un ejemplar y lo lean con detenimiento, porque van a descubrir una interpretación diferente de Jesús, y seguro que no les va a dejar indiferentes.

Rosa: Suerte con el libro y muchas gracias por la entrevista.

José Antonio: Muchas gracias vosotros.