Incluida dentro de las mejores obras del Renacimiento, la 'Lamentación del Cristo muerto' de 1480 realizada por Andrea Mantegna es impresionante. Será el precursor de ciertos elementos que comentaremos a continuación además de romper con ciertos moldes establecidos. Aunque la obra está realizada en el año 1480 (momento en el que comienza el desarrollo del Cinquecento) se incluye dentro del Quatttrocento.

La obra maestra de Andrea Mantegna

Nada más observar el cuadro podemos observar la escena que acontece. Vemos a Cristo muerto y posado sobre una losa de mármol de forma casi perpendicular al espectador, algo nuevo en la creación renacentista.

A su vez, plantea un enorme y violento escorzo. Pero Cristo, no está solo. En el extremo izquierdo del cuadro podemos observar a tres personajes; dos de ellos se visualizan bien y el tercero resulta casi imposible aunque se han hecho aproximaciones gracias a la escena planteada.

Estos acompañantes son San Juan y la Virgen María. El tercer personaje según las teorías podría ser María Magdalena debido a la cercanía sentimental con Cristo. Podemos observar cómo lloran la muerte de su ser querido.

Detalles de la 'Lamentación del Cristo muerto'

La finalidad de Andrea Mantegna en esta obra es causar gran impresión en el espectador a través de la anatomía. Es decir, causa un impacto mental en el espectador a través de la representación de la escena que impacta en lo físico.

Principalmente por la postura de Cristo y secundariamente por los detalles de tortura en el cuerpo del mismo como las heridas realizadas por los clavos que aún están recientes.

Por otra parte, realiza un estudio del tórax, de las manos, de los pies, de los estigmas y como ya habíamos comentado, de las marcas de los clavos.

Mantegna no quiere dejarse nada en el tintero y representa todo a la perfección, incluso los contrastes lumínicos sobre el cuerpo.

Tenemos que tener en cuenta la dificultad de la postura que escogió el pintor para reflejar todo en la escena. Es una postura que hasta ahora nunca se había escogido y es normal ya que representa una dificultad suprema llegar a representarla adecuadamente sumándole que es un temple sobre tela.

Además, decide representar la violencia de la muerte (de Cristo) con oposición al rostro del joven que se encuentra con un gesto relajado, con los párpados cerrados como si estuviera descansando plácidamente aunque el espectador sabe el sufrimiento que tuvo que pasar por las huellas dejadas en su piel.

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