¿Dónde quedaron esas personas que no pudieron asumir su verdadera sexualidad reprimida por una España franquista y negra? Se pregunta la autora en esta aventura sobre la imposibilidad de ser. La obra interpretada por Nacho Guerreros y Kike Guaza expone esa historia, la de dos personas que nacieron hombres y sentían como mujeres y que tuvieron que vivir en un mundo de muros. Esas paredes, oscuras de prejuicios, tuvieron que ser derribadas a fuerza de salir de los lugares de origen y de romper guetos. Vergüenza para sus familias, como exiliados interiores de su propio cuerpo buscaban las ciudades, los tugurios prohibidos y el mundo del espectáculo para poder sobrevivir.

Eso los más afortunados pero… ¿qué pasaba con los que no tenían ese espacio?, ¿qué pasaba en aquel tiempo?, ¿cómo vivir?

Juguetes rotos es una obra de teatro mínima, en un espacio íntimo (las sala pequeña del Teatro Español, en la Calle Príncipe) pero que abarca un mundo enorme. Un juego de inteligencia y sensibilidad en la escena, de sentido en los detalles, músicas y luces. El decorado compuesto con útiles afines, símbolos que nos exponen ese mundo, el de la falta de libertad. Desde un tiempo, no muy lejano el de Diestéfano, a otro, el de los ochenta… Barcelona, el Parallel y el Sida. Todo un hilo emocional, más que temporal, que nos transmite la desazón pero también la esperanza. Hay mucho que hacer para comprender y crear un mundo libre para todos.

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