"Los monstruos son reales y los fantasmas son reales también. Viven dentro de nosotros y a veces ellos ganan" Steven King

La búsqueda de leyendas urbanas en internet me ha obligado a hacer una aportación para los escritores de este género literario. La descripción de tripas, sangre, psicópatas, bestias y trasmundos tiene su chiste. Desde sus comienzos a finales del siglo XVIII, el terror, como género, es una manifestación del miedo latente entre las masas. ¿Se puede generar miedo de lo que no se tiene?

¿Cómo generar miedo en el lector?

El miedo es un mecanismo de defensa del ser humano, señal de peligro.

Al visualizar nuestras historias, debe estar frecuente y latente esta pregunta ¿a que le tenemos miedo? El escritor de terror debe tener sus miedos presentes y preguntarse la manifestación de este en la vida cotidiana. Una buena obra de este género no es la descripción tácita del destripamiento o monstruos hechos de mórbidas mezclas tan oscuras y difíciles de visualizar. Juega entre lo imposible y lo posible. Al filo de la realidad nos muestra la tétrica fantasía como posibilidad de ser.

Uno de los rasgos más destacables de este género, es el desprendimiento de la vida común. Nos muestran personajes intrigantes, situaciones de angustia por el peligro. Lo que hace un escritor de terror, es desprendernos poco a poco de lo rutinario para meternos en sus escenarios falsos.

No obstante para lograr ello, el conocimiento de la manifestación del miedo irracional común, es una herramienta indispensable en este proceso de desprendimiento.

¿Cómo hacer padecer la trama a nuestro lector?

Un escritor de este género, no puede encerrarse en una lúgubre aula en espera de la iluminación escalofriante.

Debe conocer el tiempo dónde vive, la forma en cómo se tematiza la vida a su alrededor. Un conocedor de la creencia colectiva, hará de sus personajes y tramas, mucho más creíbles y tenebrosas. Se puede tener miedo al infierno siempre y cuando se crea en el diablo. Se podría pensar en escritores cómo Mary Shelley, Bram Stoker, Stephen King por mencionar algunos.

Cada uno de ellos pensó sus obras en un juego de realidad y fantasía.

La literatura no debe ser ajena a la vida cotidiana, debe apoderarse de ella, entenderla, para transfigurarla. Antes de empezar a escribir, querido amante del miedo, te invito hacer esta reflexión. Las buenas mentiras son aquellas semejantes a la verdad. La responsabilidad de crear leyendas y mitos descansa en las manos de los actuales escritores.

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