Es innegable la aportación de Jerry Lewis al mundo de la comedia (más que el del Cine) ha sido además de innovadora, tremendamente influyente. Era el cómico del gran público, lejos de la intelectualidad de Groucho Marx y la profundidad de Charlie Chaplin, sabía conectar de una manera única con los espectadores.

De casta le viene al galgo

Al igual que muchos artistas cómicos de su época (los hermanos Marx, Woody Allen, Mel Brooks, George Burns o Gene Wilder) era de origen judío.

De hecho su nombre real era Jerome Levitch, pero el artista de Nueva Jersey comprendió como la mayoría de sus predecesores, que debía tener un alias para abrirse camino dentro del mundo del espectáculo.

Sus padres trabajaban en el vodevil y el pequeño Jerry con apenas cinco años ya había debutado en el escenario cantando. Con esos antecedentes era complicado que se adaptase bien a los estudios, donde sin embargo destacaba por ser el "graciosillo" de su clase y comprendió que su verdadera cualidad era hacer reír a los demás.

Por lo que continuó trabajando en la escena donde perfeccionó números con los que se convertiría famoso, como sus célebres "play-backs" con música instrumental, en los que movía la boca de manera exagerada mientras sonaba la melodía.

Dean Martin & Jerry Lewis

Se asoció al miembro del "rat-pack", en uno de los dúos más famosos de todos los tiempos a lo largo de muchas películas, en las que Martin interpretaba al seductor y Lewis al bufón (papeles bastante cercanos a la realidad).

Hicieron juntos desde 1949 a 1956 My friend Irma, My friend Irma goes west, El cómico, ¡Qué par de golfantes! (los traductores españoles no se sonrojaban cuando ponían títulos) , Artistas y modelos y Juntos ante el peligro.

Debido a las rivalidades mútuas, unido al ego de ambos, hizo que se dejaran de hablar después de esa última película. El hecho detonante fueron las burlas que hacía Lewis de Martin en continuas imitaciones de su compañero.

No volvieron a hablarse hasta veinte años después, cuando los pacificó Frank Sinatra.

De todas maneras el éxito de Jerry era tan grande que su carrera no hizo más que despegar y consciente de su potencial, se consideró lo suficientemente capacitado para dirigir sus propias películas como hiciesen Chaplin o Buster Keaton, por lo que hizo lo propio en 1960 con El Botones, un vehículo para su lucimiento que hizo las delicias de todos sus fans y le convirtió en un icono popular.

Esto hizo que repitiera como actor/director en El profesor chiflado en 1963, quizás su mejor película y su papel más recordado. Fue un éxito absolutamente rotundo en el que Lewis interpretaba varios papeles (incluida una parodia de su entonces ex-amigo Dean Martin). Treinta años después, una de sus mayores influencias, Eddie Murphy, hizo un remake por el que también obtuvo grandes resultados.

El ocaso del cómico

Después de su gran éxito comenzó a hacer películas donde se repetía constantemente y sus gags eran los de siempre, por lo que su fama se fue relegando.

Esto unido a su fuerte personalidad y opiniones extremadamente conservadoras hizo que su gran aliado, el público comenzase a fallarle.

Todos estos hechos negativos tuvieron su clímax en un telemaratón benéfico, (quizás el primero de la historia) donde se recaudaron más de 60 millones de dólares para ayudar a perjudicados por la distrofia muscular. A pesar de este éxito, Lewis hizo varios chistes racistas y homófobos por los que tuvo que disculparse públicamente.

Lo intentó también en la televisión, en el llamado "Show de Jerry Lewis" pero fracasó estrepitosamente debido a los males explicados anteriormente. También dirigió en 1972 El día que el payaso lloró, una polémica película en la que interpretó a un clown que hace reír a judíos en un campo de concentración nazi para aliviar su tragedia. Fue tan criticada que ni siquiera fue estrenada oficialmente en cine. Los críticos la acusaron de especial mal gusto, a pesar de que años más tarde Roberto Benigni, la plagió haciendo La vida es bella, con el beneplácito de muchos de esos críticos. Este hecho le hizo retirarse del cine durante mucho tiempo hasta que en 1983 el gran Martin Scorsese le recupera para el cine en El Rey de la Comedia en la que interpretaba a un cómico secuestrado por un fanático aprendiz encarnado por Robert De Niro.

Las críticas fueron dispares a pesar de ser un gran éxito e inaugurar esa moda de reciclar a viejas estrellas que más tarde le resultó tan bien a Tarantino.

Llevaba mucho tiempo alejado del mundo del espectáculo cuando falleció hace unos días de muerte natural, pero a pesar de los luces y sombras de lo que representa, es obvio señalar que ha muerto un mito y con él una época dorada de la historia del cine.

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