Todas las bibliotecas del mundo atesoran sus curiosidades, puede ser un libro único, una fotografía valiosa o la visita de alguna celebridad. Pero la biblioteca Haskell posee una insólita: es el único edificio público situado en dos países a la vez y es que fue levantada sobre la línea de la frontera entre Estados Unidos y Canadá.

El edificio se construyó a principios del siglo XX gracias a la donación de la Sra Martha Stewart Haskell y su hijo el Coronel Horacio Stewart Haskell con el propósito de simbolizar la unión cultural entre ambas naciones y proveer a estas comunidades de un sitio común para el enriquecimiento cultural y educativo.

Una línea negra sobre el piso marca la frontera a lo largo de toda la edificación. Pero esta línea no es un adorno simbólico, sino que establece límites legales muy bien definidos a cada lado, como los que exigen las compañías de seguros, asuntos constitucionales y derechos ciudadanos que difieren de un país a otro.

Por ejemplo, la entrada de la biblioteca está situada por Estados Unidos mientras que la salida de emergencias pertenece a Canadá.

En caso de que ocurriera un incendio los ciudadanos norteamericanos tendrían que presentarse ante las autoridades canadienses si quieren estar dentro de la ley.

La biblioteca y el teatro

En esta singular instalación funciona además la "Opera House" que fue construida con la función expresa de "ser siempre manejada y utilizada para el apoyo y mantenimiento de la biblioteca" lo que queda bien establecido en los documentos firmados en 1908.

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El edificio tuvo un costo de 50.000 dólares lo que para su época era una verdadera fortuna y se evidencia en su estructura hecha a base de granito gris, maderas preciosas, vidrios, mosaicos y techo metálico.

La cifra de turistas es notable, encantados por la extraordinaria experiencia de estar en un teatro literalmente dividido en dos países donde la mayoría de la audiencia está sentada en Estados Unidos para presenciar un espectáculo que tiene lugar en Canadá.

Imagínense lo emocionante que debe resultar también, entrar a una biblioteca por la puerta en un país y tener que "viajar" a otro para encontrar un libro.

Pero sin importar el considerable número de turistas que acuden a diario, los habitantes de la región visitan la sala de lectura de manera asidua lo que permite que conserve su valor de utilidad primario.

Cuando el mundo cambió

Los pobladores de Standstead (Canadá) y Derby Line (EEUU) han convivido tradicionalmente en buenos términos compartiendo el territorio como si se tratara del mismo país.

Cuentan que siempre se han servido de las mismas gasolineras, farmacias y supermercados de ambos lados de la frontera, pero algunos se están quejando de que: "antes del atentado a las "Torres Gemelas" se vivía mucho mejor, pero después de ese día aumentaron los controles y hay muchas cámaras de seguridad y más guardias fronterizos".

Nancy Rumery es empleada de la biblioteca y explicó por qué se ha complicado un poco más la convivencia: "la construcción de la barrera que el presidente Donald Trump planea levantar en la frontera con México ha incentivado las diferencias, porque mientras en Quebec no se oyen voces apoyando el muro; en Vermont, sí".

Pero a pesar de estas diferencias la biblioteca "Haskell" y la "Ópera House" constituyen un valioso legado cultural que debe ser preservado, al igual que el espíritu de concordia entre las dos naciones para el que fue concebida.

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