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La película "Enemigo a la Puertas", dirigida por Jean Jacques Annaud en 2001, basada en de la novela homónima escrita por William Craig, relata el enfrentamiento en la ciudad de Stalingrado entre dos francotiradores enemigo, Vasili Záitsev , interpretado por Jude Law y el comandante Erwin König, al que da vida el siempre correcto Ed Harris.

Záitsev abatió con su Mosin Nagant con mira telescópica al menos a 149 soldados alemanes, aunque en su libro "Memorias de un francotirador en Stalingrado" asegura que mató a 242, y su nombre adquirió el nivel de héroe durante la batalla, casa por casa, de la ciudad de Stalin, siendo explotado por la propaganda soviética para subir la moral de sus tropas.

Para terminar con este héroe del pueblo soviético, los alemanes llamaron al mejor de sus francotiradores, el director de la escuela de francotiradores de Zossen, el SS Standartenführer Erwin König, seudónimo de Heinz Thorvald.

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Durante varios días ambos permanecieron agazapados esperando que el otro cometiera un error que le pusiera en el punto de mira, en la zona de la fábrica Octubre Rojo. Mientras surge un romance entre Záitsev y una joven interprete llamada Tanya (Rachel Weisz) Finalmente König cayó en un truco preparado por Záitsev delatando su posición. El ruso lo mató de un disparo en la cabeza. Como trofeo Záitsev se quedó con la mira telescópica del fusil de König, que en la actualidad está expuesta en el Museo de la Guerra de Moscú. Sin embargo, jamás existió König ni su escuela de francotiradores de Zossen, todo fueron rumores utilizados por la propaganda soviética. 

La cinta muestra un mapa en el que se ve como Suiza forma parte del III Reich, cuando en realidad era neutral, un error de bulto importante.

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Durante la presentación del héroe Záitsev, por parte de Nikita Jrushchov (Bob Hoskins) suena el himno nacional de la Unión Soviética, cuando el himno no se interpretó hasta enero de 1944 y fue adoptado como tal en marzo, un año después de acabada la batalla. Si bien cae en otros errores, como la escasez de rifles entre las filas soviéticas, tiene una gran puesta en escena sobre todo durante el cruce del Volga y cuando muestra lo poco que les importaba la vida a los comisarios políticos que tenían orden de disparar a los que se retirasen. 

Definitivamente un filme correcto y espectacular en algunos momentos, como un western con miras telescópicas, que muestra la crudeza de una batalla que costó varios millones de bajas entre ambos bandos.