España ocupa el cuarto lugar como país productor de naranja, luego de Brasil, Estados unidos y China, y se comenzó a cultivar a finales del siglo XVIII.

Llevamos siglos cultivando naranjas en España y en la comunidad Valenciana está la mayor superficie de cultivo de este cítrico, por lo que es una fuente importante de ingresos para la economía local.

A partir de octubre comienza la temporada de recogida de la naranja y termina entre los meses de Enero y Febrero según la cosecha, por lo que cientos de jornaleros temporales se preparan y disponen para trabajar en la "temporada de la naranja".

La recolección debe realizarse de manera manual, evitando el tirón, y supone alrededor del 25% de los costes totales de la producción.

Con la enorme cifra de parados que tiene actualmente España, es posible que muchos acudirán a solicitar esta faena, aunque son en mayoría extranjeros los que desde hace muchos años vienen realizando este trabajo, son pocos los españoles de origen que se animan a participar en esta recogida, y en este caso se repite el esquema de que los extranjeros hacen la faena que los españoles no quieren.

El motivo debe ser lo duro del trabajo y su poca compensación económica, generalmente las empresas que se encargan de la recogida de las naranjas, contratan temporales con unas condiciones realmente duras y hostiles, y son los inmigrantes que debido a la extrema necesidad de conseguir recursos para su manutención y la de sus familias, se ven obligados a aceptar lo que sea.

El día a día de un jornalero en este trabajo comienza a las 5 de la madrugada, -tal vez antes-, debe trasladarse a un punto de encuentro, donde le llevaran junto con otros al campo, este transporte diario se les cobra de su jornal, y suele estar entre 6 o 7 euros, además deben adquirir por su cuenta las herramientas de trabajo, las tijeras cuestan alrededor de 40 euros y la paga depende del número de cajas que recojan, el promedio por caja es de 1 euro más o menos, por lo que las primeras 7 cajas son para pagar el transporte y cuarenta cajas más para recuperar la inversión de las tijeras; si llueve, no hay faena ni ganancia, pero el transporte lo tienen que pagar igual.

Las autoridades están muy pendientes de controlar que los empresarios no contraten trabajadores ilegales, y suelen caer por sorpresa en los campos para hacer inspecciones, pero no se preocupan por inspeccionar las condiciones en que los trabajadores contratados se ven obligados a mantener.



Este problema de precariedad laboral se observa en muchos otros renglones, no solo para los trabajadores extranjeros, sino también para los españoles, el "mobbing laboral" marca la pauta entre las relaciones de los empleadores para con sus empleados y es evidente que al gobierno no le importa, pues se mantiene inerte ante este problema.

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