Es un tema más bien tabú en nuestra sociedad, está allí, algunos conocemos casos o hemos sentido comentarios, pero no deja de ser un tema el cual pasamos por alto, todo lo contrario que cuando sucede cuando el hombre es quien agrede a su pareja, en los por desgracia tan a menudo suceden en este país, al punto que estamos ante uno de los veranos con más victimas de la violencia machista.

Y la violencia femenina no es precisamente física, sino psicológica contra su pareja, normalmente comienzan con culpar exclusivamente a su pareja de todos los problemas inherentes a la convivencia, donde el diálogo pasa a ser inexistente, tampoco la Mujer se somete a una autocrítica, el afecto y las disculpas desaparecen también y llegan los reproches, las culpas, en donde todo es responsabilidad del hombre, sin excepción, "egoísta, desagradecido, inútil, insensible, etc.".

Si el hombre reacciona entonces vienen las réplicas, (venga, hazme algo, te mando ala cárcel, que te has creído, a mi no te atrevas a hablarme así) y si intenta el camino del cariño entonces nuevamente es el egoísta que sólo piensa en el sexo, pasa a ser un pesado, un inmaduro que sólo piensa en él y nada más.

Existen casos donde el hombre sea por lo que siente hacia su esposa o por intentar salvar la pareja por los hijos o por que su carácter se doblega ante ella entonces es un pobre infeliz, un calzonazos, patético, etc.

etc., . Aquí llegamos al extremo que haga lo que haga ese hombre siempre será insuficiente para ella, que ya le ha tomado el punto y siempre encontrará la manera de deformar la realidad para humillarlo y agredirlo, repito, no físicamente sino psicológicamente.

Claro que no cabe esperar que estas situaciones se comprendan por parte de la sociedad que al enterarse de casos como estos reaccione con incredulidad, incluso con indiferencia o hasta puede que con ironía, si nos detenemos apenas un minuto y analizamos la misma no es para nada habitual que sea el hombre el que se vea sometido a este tipo de tratamiento por una mujer.

En nuestra sociedad, más que nada la española o catalana que es donde vivo lo normal es pensar que la mujer es más bien la obediente y abnegada esposa, nunca la podrán ver como la mujer de carácter fuerte y dominante, eso siempre es el papel del hombre pero va a ser que existen mujeres así y aún mucho más fuertes en ese sentido. Pero como lo normal es que el hombre sea el bruto, el egoísta, el fuerte, el insensible, el maltratador nos cuesta creer que una mujer lo pueda someter a malos tratos y menos aún si estos no son corporales sino mucho peor, pues el maltrato psicológico no deja huellas visibles pero destruyen a una persona desde su autoestima, desde su carácter.

Quizás por eso oficial y socialmente el sufrimiento masculino a manos de su mujer no existe, es tema casi tabú para todos, de echo no se admite que esto suceda en la realidad pero por desgracia sí existe, sí es un problema que está entre nosotros y en estos tiempos de crisis se extiende silenciosamente, pero peligrosamente, sobre todo si tenemos en cuenta que al hombre le cuesta admitir públicamente que está sometido a este tipo de maltrato.

Y muchos hombres no soportan esta situación llegando entonces a recurrir al alcohol, las drogas, buscarán el sexo que no tienen en su matrimonio a través de la prostitución, puede caer en profundas depresiones y padecer además disfunciones sexuales, problemas de relacionamiento social y laboral, trastornos psicológicos, etc.

Si tardan en reaccionar lo más seguro que se transformen en personas inseguras, débiles, sin autoestima, no llegan a tener la fuerza moral para tomar la decisión de pedir el divorcio. Se transforman en personas que dependen de esa mujer, llegan casi a necesitar ese maltrato para sentir que siguen allí.

Aunque existen hombres que en su vida diaria son socialmente exitosos, incluso en lo profesional y el problema solo comienza al llegar a su hogar.

Pero existen casos más serios donde el narcisismo femenino pasa a dar un paso más allá de la mujer mandona y crítica, pasan del desdén a la violencia física, agrediendo al hombre con arañazos y golpes, es lo que llaman los profesionales el narcisismo patológico, que además de manipular a su pareja psicológicamente necesitan agredirlo para sentirse más seguras de sí mismas.

Claro que las mujeres maltratadoras existen, están allí de la misma forma que están los hombres, solo que es otro tipo de maltrato, el emocional, el que deja heridas no visibles, el que sustituye los golpes por palabras, por un trato que somete al hombre a otro tipo de sufrimiento del que él mismo al ser considerado el fuerte, es incapaz de admitir, de pedir ayuda, de reaccionar.

Alguno me podrá tratar de machista, se equivoca, podríamos ahondar en el tema, por que es complejo sí, triste también, pero más que real, está aquí, lo sufren en silencio quizás en ocasiones amigos suyos, hermanos o incluso algún vecino, puede que alguno de los que me lean recuerden algún caso en particular.

Existen las mujeres maltratadoras, vaya que sí, el sexo débil como solemos llamarlo utiliza otras formas de agresión y por regla general siempre tendrán en la sociedad un grado de tolerancia mucho mayor que el hombre, que aún haciendo lo mismo es juzgado duramente y con razón por la misma sociedad que sin embargo justifica a la mujer, algo que le da aún más poder sobre su pareja en estos casos.

Pero seguiremos siempre viendo a la mujer como la más débil de los dos cuando psicológicamente siempre serán superiores y contarán con el plus de ser mujeres, algo que casi la exime de ser "malas".

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