El cambio climático ocasiona efectos devastadores en la producción anual de hortalizas, frutas, cereales, carne vacuna, porcina, ovina, pollos y gallinas; como resultado de los efectos devastadores del cambio climático en el sector agroindustrial y ganadero de Latinoamérica.

Los sembradíos y cultivos en las áreas rurales de países como Perú, Colombia, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Panamá, Ecuador, Chile y Bolivia registran en el 2020 una drástica reducción de la producción de alimentos de origen agrícola y ganadero. Esta disminución aumenta la insuficiencia alimentaria en la mayoría de los hogares y la desnutrición en la población a todas las edades y muy especialmente a la infancia.

La insuficiencia alimentaria se crea por los efectos perjudiciales que el cambio climático ocasiona en los cultivos, debido a factores como las sequías, los deslaves, las inundaciones, intensas lluvias, huracanes, tornados, incendios, tormentas, desbordamientos de los arroyos, ríos y el aumento de plagas que dañan las plantas productoras.

La caída de los niveles de producción agrícola en las zonas rurales y campesinas afecta directamente al ganado, porque los trabajadores del campo no tienen suficiente comida para alimentarlos, mantenerlos sanos y contribuir a que produzcan suficiente carne, leche o huevos.

El abandono del campo

Otro elemento que contribuye a aumentar la insuficiencia alimentaria en Latinoamérica es el abandono de las zonas rurales, por parte de los campesinos.

Los obreros agrícolas prefieren trasladarse a las ciudades, en la búsqueda de mejores condiciones de vida para sus familias.

Sin embargo, las empresas privadas y las oficinas públicas en las regiones urbanas no ofrecen sueldos competitivos, ni salarios dignos que eleven el poder adquisitivo de los trabajadores.

Además, las compañías privadas solo otorgan puestos de trabajo a personas menores de 35 o 40 años de edad, para no pagarles prestaciones sociales de ley, ni jubilaciones.

Los sistemas de pensiones de vejez no funcionan en Latinoamérica y, por este motivo, muchos ancianos viven en precarias condiciones económicas y padecen Enfermedades.

Los ancianos son olvidados por los gobiernos latinoamericanos, no reciben una pensión de vejez suficiente para comprar alimentos, ni medicinas, ni reciben dinero suficiente para pagar el alquiler de una vivienda o comprar una casa por medio de un crédito hipotecario porque los bancos tampoco les otorgan préstamos para la adquisición de vivienda.

La pandemia eleva la pobreza en Latinoamérica

Las debilidades socioeconómicas de América Latina tienen ya muchos años, las condiciones de vida de los países tercermundistas nunca han sido óptimas y, por este motivo, muchas personas deciden emigrar hacia Europa, Canadá, Australia o Estados Unidos. Ahora con la pandemia de Coronavirus, estas fuertes debilidades se enfatizarán, habrá más desempleo, aumentarán los trabajos informales y temporales, habrá menos acceso a la educación, más hambre y desnutrición en bebés, Niños, adolescentes, jóvenes, adultos, mujeres embarazadas, discapacitados, enfermos y ancianos.

La mortalidad infantil en Latinoamérica también seguirá la tendencia alcista registrada en los últimos años, y seguirá creciendo, tras por la emergencia sanitaria provocada por el coronavirus.

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