Gustave Eiffel inmortalizó su apellido en uno de los atractivos turísticos más famosos del mundo: la Torre Eiffel de París. La historia de su construcción es conocida. Pensada como símbolo de la Exposición Mundial de 1889, en el marco de los festejos por el centenario de la Revolución Francesa, fue duramente criticada desde su misma construcción.

Antes de convertirse en un ícono de la ciudad y de Francia, fue denostada como un gasto innecesario, como un monumento feo, como una estructura que desentonaba con el estilo de la ciudad.

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Por suerte para París, para los agentes turísticos y para el apellido Eiffel, la torre sobrevivió a las críticas iniciales y no fue desmantelada.

Gustave Eiffel no sólo es responsable de la famosa Torre. Ingeniero Civil de renombre en su época, le fueron encargados numerosos proyectos en todo el mundo. Al igual que con la Torre, la mayoría de edificios tenían como principal material el metal, aunque también ha diseñado catedrales y basílicas con materiales más clásicos.

Pocos saben que Eiffel tiene más edificios en pie en Perú que en Francia. Muchos menos, que uno de ellos se encuentra en medio de la selva amazónica, peruana: La Casa de Fierro.

La fiebre del caucho en Iquitos

Iquitos es una de las ciudades más grande de Perú, enclavada en medio de la selva amazónica, sólo se puede acceder a ella en avión o barco pues todas las ruta que llegan a la ciudad mueren, invariablemente, en algún afluente del río Amazonas.

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Esta ciudad es hoy una de las más pobres del Perú, pero supo ser una de las más ricas de América Latina.

Desde 1880 a 1912 la ciudad vivió lo que luego se conoció como La Fiebre del Caucho. El caucho o látex es un producto vegetal que se crea a partir de la salvia de determinados árboles amazónicos. Antes de la llegada de los europeos, la civilizaciones originarias ya lo utilizaban para hacer pelotas, utensillos, revestimientos. Con la creación del neumático de goma en 1887, la demanda y el precio de este material creció exponencialmente.

Iquitos era hasta ese momento un enclave de frontera aislado rodeada de selva y sobre todo de árboles de caucho.

El auge de este material atrajo inversiones y aventureros. Muchos emigrados europeos y emprendedores peruanos se hicieron millonarios vendiendo caucho a las principales automotrices estadounidenses. Sin embargo, no todo era color de rosa, cientos de indígenas fueron esclavizados para recolectar el látex. Esta fiebre crearía muchos nuevos ricos y finalizaría abrúptamente con el descubrimiento del látex inorgánico y con la competencia de nuevas zonas a las que se habían llevado árboles de caucho.

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Sin embargo, dejaría en la ciudad vestigios en pie de épocas doradas

La Casa de Fierro

La Casa de Fierro fue creada y expuesta por Eiffel para la misma Exposición Mundial donde estaba su Torre. Finalizada la exposición fue vendida al magnate peruano Baca Diez que quería instalarla en una de sus plantaciones de caucho.

Fue desarmada y embarcada en un transatlántico que la llevó a América. Tras una serie de dificultades en el traslado, fue divida en dos partes, una de las cuales fue armada en la plantación de Baca Diez y luego de muchos años y descuidos fue desmantelada y vendida como chatarra.

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La otra parte fue vendida a un empresario español Ánselmo del Águila también del caucho que la instaló donde se encuentra actualmente, frente a la plaza de armas de la ciudad de Iquitos.

La Casa nunca pudo ser utilizada como alojamiento familiar, pues las temperaturas siempre mayores a 30º, de la ciudad hacían imposible habitar una estructura de metal durante el día. Fue vendida muchas veces, pasando de mano en mano de empresarios caucheros y otros magnates.

Se cree que el famoso Fizcarraldo, inmortalizado en la película de Werner Herzog fue uno de sus transitorios propietarios. Durante un breve período fue sede del Club Social de la ciudad. Hoy es Patrimonio Cultural Nacional del Perú pero parte de sus instalaciones se encuentran alquiladas a empresas privadas, incluída una farmacia con atención al público.

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