Las advertencias de que el cambio climático ha llegado se han ido dando a lo largo de los últimos años, quizás con más intensidad en la última década y, de hecho, cada año queda constatado de que así es. Cada vez los climas son más cambiantes y cada año hay noticias sobre records de temperaturas cálidas o de fuertes huracanes, los cuales se suelen formar en los océanos a base de altas temperaturas.

El ciclón Idai ha afectado a tres millones de personas

A finales del mes de marzo llegó el ciclón Idai a las costas del sudeste de África.

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Un continente que ya es fustigado por la pobreza y el capitalismo tuvo que sufrir el azote del cambio climático. Los países de Mozambique, Malaui y Zimbabue fueron los que recibieron los destrozos más contundentes del ciclón. Los afectados han rondado los tres millones de personas y los heridos y muertos no se podrán saber hasta dentro de meses por el desbordamiento administrativo en el que se encuentran los países.

La urgencia humanitaria todavía moviliza a los ejércitos de los países implicados, junto con el de Sudáfrica, y a diferentes organizaciones que han trasladado víveres y medicamentos para evitar diversas pandemias de enfermedades como el cólera o las fiebres tifoideas.

Organizaciones como Cruz Roja han confeccionado listas de personas muertas o desaparecidas para conseguir información o facilitarla a familiares o allegados. Según la ONU, Idai podría considerarse el peor desastre natural que haya sufrido el hemisferio sur.

El sistema económico como principal enemigo del medio ambiente

Principalmente hay dos causas por las que África es apaleada por el sistema económico actual. La primera de ellas es la explotación de sus recursos naturales. Grandes empresas de los países desarrollados desembarcan en el continente africano y sustraen los recursos de los diferentes países, a través de sobornos a autoridades y políticos sin sentido de servicio público, y se los llevan a otros estados.

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Por ello, el país no vende, no exporta estos productos porque son las empresas privadas las que se encargan de llevarse los recursos naturales.

El segundo problema, derivado de este primero, son los problemas ambientales que generan las empresas al extraer los recursos. En países avanzados hay unas mínimas leyes para evitar la contaminación, pero en la gran cantidad de estados africanos o no las hay o no las respetan. Las empresas no tratan los restos de los productos que han extraído, los vierten en tierras o ríos sin tener en cuenta los daños ambientales que pueden ocasionar en un continente que no está desarrollado en su mayoría y en el cual la vida en la naturaleza aún juega un papel importante en la sociedad.

Por último, es necesario resaltar la poca solidaridad global que hay en torno al medio ambiente. Cada país desarrollado se preocupa de "su" medio ambiente pero olvida al del resto del planeta, de esa manera se pueden encontrar todo el parque automovilístico de los estados desarrollados, de hace 20 ó 30 años, en países en vías de desarrollo. La contaminación se sigue generando igual aunque desde otro punto del planeta.