En estos últimos años se ha visto que en Suiza, la ganadería poco a poco va perdiendo su valor. Esto ocurre debido a las grandes industrias que hoy en día dominan los supermercados. A esto se le añade la preferencia de los consumidores por alimentos importados y de menor precio y las masivas sobras de comida.

Muchas han sido las protestas por parte de los ciudadanos para mejorar y defender la calidad de los alimentos. Algunas de estas han sido: las manifestaciones por la carne de caballo en lasañas y el movimiento en contra de la destrucción de los bosques por el aceite de palma.

Esta lucha ha tenido lugar en muchos países, pero en Suiza ha cobrado más importancia. Es por ello que organizaciones han reunido 100.000 firmas y las hicieron llegar a las autoridades para exigir cambios en las políticas alimentarias.

Dos propuestas a evaluar

El referéndum tiene dos propuestas a analizar por parte de cada ciudadano. Por un lado, se encuentra The Fair Food initiative. Esta iniciativa está enfocada en detallar más las etiquetas de los alimentos, en evitar las pérdidas de comida y en fomentar los productos éticos, orgánicos y "animal friendly". Para llevarse a cabo, sería necesario hacer inspecciones en las empresas suizas y en las importaciones del extranjero.

La segunda propuesta en el referéndum, es conocida como The food sovereignty initiative y tiene como objetivo la soberanía alimentaria.

Su finalidad sería ayudar a las granjas locales con precios justos, aumentar los impuestos a productos importados y rechazar aquellos con no cumplan con los requisitos necesarios.

Estas propuestas han sido realizadas por Swiss agricultural union Uniterre y The Green Party, y se han llevado el apoyo de los verdes, los socialistas y de más de 70 organizaciones.

Con la aprobación de estas iniciativas se pretende evitar el cierre de las pequeñas empresas locales.

Lo que argumentan los detractores

Sin embargo, también existe la oposición a estas iniciativas, los detractores afirman que de aprobarse alguna de las propuestas subirán los precios y la normativa será más severa de lo que ya es.

También mencionan que aumentará la competencia en el campo de los alimentos orgánicos.

Por su parte, las organizaciones que apoyan las propuestas, afirman que los consumidores tienen poca variedad de alimentos ecológicos y que que existe poco información de los productos que se consumen. Aseguran también, que muchas personas estarían dispuestas a pagar más para asegurar que sus productos sean ecológicos y locales. El resultado de las votaciones aclarará el panorama; de ganar el sí, el gobierno aplicará más restricciones en Suiza y en las importaciones. De ganar el no todo seguirá siendo manejado como hasta ahora.