La grave crisis institucional, política y social, aunada a la creciente ola de violencia que vive Nicaragua propicia que los ciudadanos de ese país se vean obligados a emigrar, tal como ocurre en países que viven un contexto similar como Venezuela. La Dirección de Migración y Extranjería de Costa Rica informó que el número de solicitudes de refugio es alarmante. Durante el 2018, el 68% de las solicitudes interpuestas en esa instancia corresponden a ciudadanos nicaragüenses. Esta situación migratoria se agrava debido al aumento en las cifras de migraciones irregulares por miedo al régimen.

La situación en Costa Rica

Epsy Campbell, canciller de Costa Rica, señaló que cada semana cerca 3.000 nicaragüenses cruzan la frontera hacia su país. Este fenómeno se ha venido acelerando desde que iniciaron las protestas. La situación migratoria es muy grave y según la funcionaria “podría llegar a una crisis”.

Por su parte, el abogado y miembro del Centro Nicaragüense de los Derechos Humanos, Braulio Abarca Aguilar, dijó que Costa Rica es el principal destino de los migrantes nicaragüenses, seguido de Panamá, los Estados Unidos de Norteamérica y España.

Agregó que la mayoría de los migrantes son jóvenes que huyen por las amenazas de muerte y la persecución policiales y paramilitares.

Desde el comienzo de las protestas, en el mes de abril, el organismo ha registrado las denuncias formuladas por distintas formas de violaciones a los Derechos Humanos. Asimismo, se han encargado de emitir constancias que certifiquen estas situaciones, documentos que suelen ser requeridos por las personas que quieren optar por una solicitud de asilo o refugio en cualquier país.

Desde el pasado mes de junio, el centro ha estado entregando cerca de de 30 constancias por día, al punto de quedar sin papel membretado. Igualmente, es común observar largas filas de personas a las puertas de la embajada de Costa Rica en busca de realizar el trámite de la visa, aunque muchos otros opta por cruzar la frontera de manera ilegal.

Temor al régimen violento

Para el Sacerdote Edwin Román, defensor de los DDHH en Nicaragua, este no es el único factor que motiva la migración de los nicaragüenses de manera ilegal a tráves de “puntos ciegos” en la frontera.

Según el padre Román, existen un alto riesgo a la hora de realizar el tramite del pasaporte o al momento de pasar por el control de migraciones, ya que hay muchas personas perseguidas por el régimen pueden ser detenidas de manera arbitraria y acusadas de terrorismo.

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