Luego de más de 300 muertes violentas confirmadas y tres meses continuos de manifestaciones, aumenta la presión de la comunidad internacional sobre el gobierno de Nicaragua para que cese la violencia y la represión contra los manifestantes.

También se exige el desarme de los grupos paramilitares afines al régimen de Daniel Ortega. Doce países latinoamericanos, EE.UU y el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, solicitaron al Gobierno de Ortega el cese de la violenta represión que desde el pasado 18 de abril se vive en el país centroamericano.

Representación de la ONU

El representante de las Naciones Unidas Antonio Guterres, exigió que de inmediato se le de fin a la represión y señaló que el mandatario es uno de los responsables de la crisis. Guterres afirmó que es evidente el uso letal de la fuerza por parte de grupos adeptos al gobierno y que dicha situación es inaceptable.

Señaló el comisionado que es muy importante dar fin a los hechos de violencia en ese país y a través del diálogo político encontrar una solución inclusiva al conflicto.

Estas afirmaciones fueron hechas en el marco de la conmemoración de los 40 años de la CIDH, en una visita del comisionado en San José, a uno 400 kilómetros de Nicaragua.

Opiniones convergentes

Carlos Alvarado, presidente de Costa Rica, condenó enérgicamente los hechos de violencia contra los estudiantes universitarios ocurridos el pasado fin de semana. Alvarado se encuentra a la espera de una oleada migratoria de perseguidos nicaragüenses, así como de aquellos que han perdido sus empleos debido a la crisis política que vive esa nación.

También el Departamento de Estado de EE.UU., rechazó los ataques contra periodistas, estudiantes y miembros de la iglesia nicaragüense. Igualmente solicitan la celebración de elecciones anticipadas en un ambiente de justicia, libertad y transparencia, como una ruta democrática para salir de la crisis.

Josep Borrell, ministro de Asuntos Exteriores de España, en relación al caso de Nicaragua, aseguró que “la situación va de mal en peor".

El ministro dio a conocer que se reunirá con Paul Oquist, ministro de Políticas Nacionales de Nicaragua, a fin de discutir sobre la grave situación de ese país.

La iglesia católica por su parte, también ha denunciado la falta de voluntad del Gobierno para establecer un diálogo con los factores de oposición. El diálogo nacional fue suspendido desde el pasado 18 de junio, y a pesar de los esfuerzos de los altos integrantes de la iglesia por restablecer los encuentros, no se han obtenido resultados favorables al respecto.

Un comunicado en conjunto

Al mismo tiempo, 12 países Latinoamericanos, solicitaron al gobierno de Ortega el cese inmediato de la violencia, así como el desmantelamiento de los colectivos armados progobierno. Conjuntamente Argentina, Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay, Uruguay, Brasil, Guatemala, Honduras, Costa Rica, Panamá y México, publicaron un comunicado que fue revelado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina.

Los Gobiernos de estas naciones latinoamericanas denunciaron la sistemática violación de los DDHH y las libertades fundamentales y solicitaron de manera categórica el desarme de los grupos paramilitares. Igualmente condenaron la represión contra la población civil en protesta. En el manifiesto solicitaron además, que se celebren unas elecciones justas, libres y oportunas, sin intimidación, amenaza ni violencia y en un ambiente libre de temor y miedos.

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