El presidente Donald Trump, en medio de su primer discurso sobre el Estado de la Unión, anunció que había firmado una orden para mantener abierta la prisión militar en la Bahía de Guantánamo, en Cuba. La orden continúa manteniendo la prisión como una herramienta de contraterrorismo y disponible para más presos terroristas. En su apogeo, la prisión contenía más de 600 combatientes enemigos, terroristas capturados en el campo de batalla y en incursiones de comando. El presidente George W. Bush y el presidente Barack Obama liberaron o transfirieron a más de 500 reclusos, dejando apenas a 41. Trump ha sugerido durante la campaña que enviaría más terroristas a la prisión para mantenerlos a salvo e interrogados.

La izquierda no está contenta

Naturalmente, muchas personas y organizaciones de la izquierda no están satisfechas con la decisión del presidente Trump. La ACLU ofreció un tweet condenando la decisión.

Cabe señalar que al comienzo de su administración, el presidente Obama prometió cerrar Guantánamo. Sin embargo, se contuvo en ese deseo por el Congreso, que se resistió a la idea de terroristas encarcelados en suelo estadounidense. La administración de Obama luego llevó a cabo una política muy controvertida de transferir terroristas a terceros o liberarlos por completo. En muchos casos, estos terroristas terminaron en el campo de batalla tratando de matar a los estadounidenses y sus aliados.

El motivo de la orden de Trump

El gobierno de Obama, en lugar de intentar capturar terroristas para su interrogatorio y recopilación de inteligencia, siguió una política de asesinatos selectivos, principalmente a través de ataques con drones, pero en el caso de Osama bin Laden, con un ataque del Equipo SEAL 6.

Mientras la política servía para degradar la efectividad de grupos terroristas como Al Qaeda e ISIS; privó a la inteligencia estadounidense de numerosos activos que podrían haber impartido información que habría sido utilizada para ejecutar la larga guerra contra los terroristas.

Por supuesto, dado que los terroristas capturados no pertenecen a una nación o ejército reconocido, los Estados Unidos opinan que pueden detenerlos indefinidamente, a voluntad. No es probable que ni Al Qaeda ni ISIS se rindan, lo que pone fin a las hostilidades formales y permite la liberación de los presos terroristas. Muchos de los terroristas en Guantánamo son demasiado peligrosos para poder volver a estar en libertad.

Someter a algunos terroristas a juicio por crímenes de guerra sería una opción. Sin embargo, tienden a no haber sido capturados de acuerdo con procedimientos policiales reconocidos (es decir, leer sus derechos y proporcionar un abogado). Un tribunal estadounidense podría estar obligado a liberar a esos prisioneros si son llevados a juicio, independientemente de su culpabilidad o inocencia.

La ACLU se refiere a la "tortura". Es probable que el término se refiera a la práctica ahora suspendida del submarino, que consiste en amarrar a un prisionero a una silla, inclinarlo hacia atrás, colocarle un paño sobre la nariz y la boca y verter agua sobre la tela. El efecto es proporcionar una sensación de ahogamiento. Es poco probable que la práctica sea reintroducida.