Carles Puigdemont, ex presidente catalán, y sus cuatro ex consejeros se entregaron hace instantes a la policía belga.

Clara Ponsatí, Antonio Comín, Luis Puig y Meeitxel Serrett se presentaron junto al ex mandatario a una comisaría en Bruselas, todos acompañados por sus abogados.

Desde el instante en que los políticos catalanes se pusieron a la disposición de la policía de Bélgica, comenzó a correr el reloj en su contra: tienen tan solo 24 horas para comparecer ante un juez de inspección. La cuestión ahora para la Justicia belga es: ¿cómo responder ante la orden de captura y entrega que fue emitida por Carmen Lamela, magistrada de la Audiencia Nacional Española?

Ahora bien, el juez cuenta con 3 claras opciones: aceptar, efectivamente, la orden de la jueza española, y aprobar tanto la detención y una posible deportación cercana de los cinco funcionarios catalanes destituidos recientemente, dictar medidas cautelares solamente para eliminar la posibilidad de que dichos funcionarios escapen (algo que por éstas horas parece altamente improbable), o simplemente rechazar la orden de captura.

La situación del ex presidente catalán

Carles Puigdemont se entregó acompañado por su abogado. Así lo ratificó el vocero de la fiscalía belga, el señor Gilles Dejemeppe, quién además confirmó que los cinco políticos se entregaron "voluntariamente", aclarando así que no se habría dado ninguna detención por parte de las autoridades belgas. " Se escucharán a éstos individuos hoy por la tarde, y para mañana a las 9 de la mañana el juez dispondrá de una solución", anunció.

Posible cambio en el plazo

De acuerdo con el diario "El Español", si la Justicia belga acepta la orden de captura emitida para los antiguos funcionarios catalanes, esas 24 horas iniciales podrían convertirse en un lapso de hasta 90 días.

Todo ésto surge a partir de que la región de Cataluña declarara, por medio de un referéndum, su independencia de España el pasado 1 de Octubre.

Ésto vino seguido por una declaración de ilegalidad e intervención por el gobierno de Mariano Rajoy, y ratificada por el Senado español, con el objetivo de frenar el mencionado proceso independentista, el cual estaba liderado por Carles Puigdemont y sus funcionarios. Luego de que desde Madrid denunciaran la ilegalidad del referéndum, se anunció la intervención y la destitución del gobierno catalán.

El pasado 1 de Octubre, millones de catalanes votaron por independizarse de España, luego de varios años de tensiones entre el Gobierno nacional y el gobierno de Cataluña.