La nueva arma nuclear rusa RS-28 Sarmat, apodado Satan-2, es el nuevo misil balístico intercontinental cargado con cabeza nuclear y el orgullo de Putin. Estos misiles sustituirán a los R-36 rusos, creados por Dnipropetrovsk en Ucrania en 1988, y bautizados por la OTAN con el código de SS-18 Satán. Estos ya eran las armas apocalípticas más destructivas de la historia, siendo misiles balísticos intercontinentales súper pesados, sus 209 toneladas hacían de ellos la columna vertebral del arsenal de disuasión soviético.

Las primeras informaciones de la apocalíptica arma llegan del medio ruso Sputnik , cuando se ha revelado en la página web oficial de la oficina de diseño de misiles Makaiev.

Según informa la web oficial, la firma del proyecto se firmó en 2011 por parte del ministerio de defensa ruso y los misiles se empezarán a fabricar en 2018. Esta nueva modernización del armamento se corresponde con la colocación de los sistemas antimisiles occidentales con intención de manipular el equilibrio estratégico global. La función principal del proyecto sería garantizar una disuasión nuclear efectiva asegurando las fuerzas estratégicas rusas. Así esperan hacer frente a proyectos como Prompt Global Strike del pentágono, y responder a la colocación de instalaciones militares de Estados Unidos cerca de las fronteras con Rusia.

La característica más importante del Satán-2 es el portador de ojivas deslizador hipersónico Project 4202 que le permite viajar a una velocidad máxima de entre mach 7 y 12.

Estará equipado con sistema de posicionamiento global GLONASS y astronavegación, y con 4 motores RD-263 que le permitirían viajar a 7.000 km/h con un alcance de más de 10.000 km. Esto permitiría cubrir el trayecto Rusia-Londres o EEUU en 13 minutos, lo que haría imposible cualquier previsión o evacuación. Su carga útil le permite llevar 10 ojivas nucleares pesadas o 16 más ligeras, sumando aproximadamente 40 megatones; su potencia seria 2.000 veces superior a las de Hiroshima y Nagasaki. Su maniobrabilidad, sumado a las contramedidas a distancias intercontinentales, junto con su velocidad y alcance, hacen del RS-28, el arma más mortífera impredecible e imparable hasta ahora creada.