La "burbuja del carbón" podría implicar la caída de los precios de las Energías renovables y el aumento de las inversiones en tecnologías con bajas emisiones de carbón. Podrían dejar a las compañías de combustibles fósiles con billones en activos varados y provocar una crisis financiera global según recogen un reciente estudio.

La caída de los combustibles fósiles

Se cree que haya una caída de los combustibles fósiles antes de 2035, esto probaría una bajada de inversión en las empresas de dichos productos que harían que perdieran grandes cantidades de dinero, y aún más si se crean políticas para restringir la producción, la cual que se prevé que puede llegar a la cifra de 4 billones.

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Todo ello es debido a una “burbuja del carbón” que implica que los activos que se usan están sobre valorados, lo que hace que en un corto-largo plazo se disminuyan ya que es necesaria la implantación de nuevo tipos de energías para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

“Muchos inversores no se toman en serio la burbuja del carbono, dicen que las políticas climáticas no serán adoptadas, y que si se adoptan no serán difíciles y, aunque sean difíciles, no se adoptarán pronto", dijo el profesor Jorge Viñuales, coautor del estudio de la universidad de Cambridge.

“No es necesario tener nada para que suceda el varapalo, porque lo que ya se ha hecho en el pasado está impulsando este fenómeno. Es potencialmente catastrófico para los productores de alto coste”.

Ganadores y perdedores

Los grandes ganadores de este cambio serían probablemente Japón, China y algunos de los países de la Unión Europea debido a que actualmente depende del alto coste de las importaciones de combustible fósil para cubrir las necesidades.

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Esto haría que pudieran dar el salto a unas energías mucho menos contaminantes lo que implicaría que el PIB pudiera equilibrarse, ya que sus importaciones de combustibles fósiles serán mucho más baratas.

Sin embargo, los países que podrían perder más dinero serían Rusia, Estados Unidos y Canadá que son los principales exportadores de combustibles fósiles. Pero si empiezan a cambiar esta dinámica no supondría un gran coste cuando venga esa bajada, por ello deberían apostar por las energías renovables.

Por otro lado, según análisis de Nature Energy se estima que la demanda mundial de energía se reduzca en un 40% en 2050. Es algo complicado debido al crecimiento económico y de población que habría, pero eso implicaría un gran cambio de cara al calentamiento global.

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