Un obrero de origen rumano se cobró venganza con sus empleadores luego de que estos no le pagaran el trabajo realizado. Sucedió en el Reino Unido, y por el exabrupto el hombre se enfrenta a una condena de 4 años de prisión.

Ante la falta de pago, el trabajador no dio muchos rodeos ni explicaciones, tomó una cámara GoPro, se dirigió al complejo de bungalows que había construido con tanto esfuerzo, y ayudado por una máquina de demolición, tiró todo abajo en un santiamén.

Según trascendió en los medios británicos, Daniel Neagu, de 31 años, habría querido ajusticiar a la empresa por no abonar los honorarios de ninguno de los obreros que habían llevado adelante la obra. El daño asciende a un millón de libras esterlinas.

Hacía el final del vídeo, el joven camina entre los escombros para mostrar la magnitud de su venganza. Daniel Neagu alcanzó a demoler cinco bungalows destinados a casas de retiro, y según testigos, habría acompañado su destrucción con música de la radio a muy alto volumen, indicaron desde Birmingham Mail.

Neagu se enfrentará a la justicia británica

El incidente ocurrió el 11 de agosto de 2018, pero recién ahora está llevándose adelante el juicio. Y debido a los testigos y a las pruebas fílmicas de los hechos, que tienen una duración de más de 40 minutos, el acusado no parece tener muchas oportunidades de salir libre de las acusaciones.

Finalmente, Daniel Neagu fue sentenciado a cuatro años de prisión en el Tribunal de la Corona de St. Albans.

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Historias

El juez Stephen Warner fue impiadoso y dijo que lo que había llevado a cabo aquel día era "destrucción total" y un "puro acto de venganza".

Warner fue directo con sus palabras y describió el incidente como "vandalismo planificado, deliberado e insensato" y dijo que los espectadores que alentaron a Neagu "deberían avergonzarse de su conducta".

Discriminación

Entre las cosas que el obrero mencionó en el juicio como motivo de su enojo, además de la deuda económica, fue que el dueño de la constructora lo había llamado "enano" y "gitano" cuando fue a reclamar el pago de los salarios.

Los testimonios de la defensa alivianaron la condena del rumano, pero el juez Warner decidió que Neagu cumplirá al menos la mitad de su sentencia en prisión y que dependerá del Gobierno decidir si podrá permanecer en Gran Bretaña después de su liberación.

Por otro lado, el magistrado determinó que la ausencia de pago de un honorario no es excusa para semejante acto violento, y menos, en una cultura civilizada.

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