El desconocido Coronavirus que irrumpió en el mundo a principios de este año produjo comportamientos políticos sin precedentes. A los debates por la primacía de la salud o la economía durante varios meses para implementar medidas de confinamiento más o menos restrictivas, se les ha sumado desde hace varias semanas un nuevo problema: la propiedad intelectual y material de las vacunas que están adquiriendo los países con mayor poder económico.

Esta nueva situación está generando que, en un futuro, las vacunas se distribuyan entre la población de los países con más capital, dejando a los países periféricos para un segundo momento de distribución del fármaco, lo que podría provocar nuevas oleadas de contagios en esos países.

Esto ya se preveía desde hace tiempo y como respuesta, se creó Covax, un mecanismo internacional que tiene como fin garantizar una distribución equitativa de las dosis, que al día de la fecha ya han superado los 1.700 millones de euros. Sin embargo, India y Sudáfrica, en representación de los países con menos poderío económico, consideran que eso no es suficiente para hacer frente a las desigualdades que existen para la adquisición de la inyección.

India y Sudáfrica reclaman suspender las pantentes

A través de la Organización Mundial del Comercio (OMC) e impulsados por la lectura de una batalla desigual venidera, estos dos países han elevado una petición y un reclamo al organismo internacional: suspender los derechos de propiedad intelectual sobre cualquier tecnología, medicamento o vacuna contra esta enfermedad.

La exigencia podría canalizarse a través de dos vías: otorgar una suspensión total o en su defecto, conceder patentes hasta que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declare que el mundo ha entrado en una etapa de inmunidad global, que significa que el 70% de la población está protegida contra la COVID-19.

La vacuna, nuevo problema

Los próximos meses serán escenario de distintos debates a nivel político en torno a las vacunas para combatir la COVID-19. En principio, las discusiones nacionales girarán en torno a la procedencia del medicamento y a las políticas necesarias a implementar para torcer el escepticismo social hacia las inyecciones.

Además, a nivel internacional, India y Sudáfrica están adelantando lo que será una fuerte puja entre los países más poderosos y los de menos recursos. Por ahora, el Norte rechaza esta propuesta.

De hecho, España es uno de los países que se oponen. Dado que la OMC opera únicamente por consenso, la votación será reñida hasta el final porque, actualmente, 99 de los 164 países que integran como miembros el organismo se han pronunciado a favor de esta petición. La iniciativa lanzada por estos dos países es síntoma del debate que se avecina a principios de año, cuando los primeros avances aparecieron, estos conflictos no estaban en la agenda.

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