Un increíble hallazgo en Noruega, nos devela una parte de la historia significativa del imperio nazi. La nave de batalla Tirpitz, fue el segundo de los últimos acorazados en la jerarquía Bismarck, de igual forma fue el buque de guerra más grande en Alemania. En el mes de enero de 1942, Tirpitz abandonó Alemania para dirigirse a Noruega, donde se enfrentaría a terribles ataques. Llamada “la reina solitaria del norte” por los marineros noruegos, esta nave representaba un ultimátum constante para los convoyes aliados en el mar de Barents.

El daño causado al medio ambiente, ha quedado como evidencia en los árboles de los alrededores

Este gigante de acero de la Kriegsmarine de Hitler, ha estado estacionado la mayor parte de la guerra, en las inmediaciones de la costa noruega para impedir una invasión aliada. Las fuerzas navales alemanas escondieron la nave en fiordos, para protegerla con niebla química. Sin embargo, el humo causo tanto daño a los árboles, que ha quedado registrado en sus anillos de crecimiento.

La experta Claudia Hartl – Universidad Johannes Gutenberg en Mainz, Alemania – se encontró con este descubrimiento, mientras examinaba pinos en Kåfjord próximos a Alta.

Hartl en su proceso de crear una imagen del clima pasado en la zona, recolectó varios núcleos de madera, a su vez señala que el frío intenso, anudado a la infestación de insectos puede dificultar el crecimiento anual en un rodal, pero ninguna de estas posibles causas podría aclarar la ausencia de anillos en algunos árboles fechado en 1945.

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Historias

La información contenida en los documentos del archivo, muestra que probablemente el buque lanzó ácido clorosulfúrico para camuflar su posición. Este humo artificial pudo haber dañado las agujas de los arboles circundantes. “Si los arboles no tienen agujas, no puede realizarse la fotosíntesis, además de que no podrían producir biomasa. Si los arboles llegan a perder sus agujas tomaría mucho tiempo para que puedan recuperarse óptimamente”, declaró Hartl.

Las secuelas

En varios árboles no se observa crecimiento durante nueve años, contando desde 1945. Hay una marcada recuperación, sin embargo ha tardado 30 años en volver a su crecimiento normal. Los arboles continúan vivos, una respuesta impresionante, a pesar del desastre causado por el barco de batalla. El Tirpitz ha sufrido daños en Kåfjord, a raíz de una campaña incesante de búsqueda y destrucción.

Fortuitamente fue alcanzado y fundido por la RAF Lancasters, a finales de 1944 en el fiordo Tromso.

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