Para mí, ser un ciudadano europeo significa tener posibilidades. Tener la posibilidad de moverme más o menos libremente dentro de la zona euro, tener la posibilidad de poder estudiar sin muchas trabas en cualquier universidad pública europea, tener la posibilidad de comprar dentro de la Unión Europea sin tener que preocuparme por tasas de aduanas, y sobre todo, tener la posibilidad de que un gran grupo nos apoye si nos ocurre algo.

Me da seguridad el saber que vivimos dentro de una zona con economía común, donde los países intentan cuidarse entre ellos. No me gustaría vivir las consecuencias de que España, en el estado en el que se encuentra, deje de ser miembro de la zona euro. Con toda probabilidad, la economía nacional se arruinaría (más de lo que ya está), y acabaríamos siendo poco más que un país tercermundista.

Ser ciudadano europeo significa ser un poco más libre. Poder moverme entre diferentes países sin tener que molestarme en estar cambiando la moneda, o ser capaz de pedir artículos a otro país con la libertad que da saber que no me los detendrán en aduanas y que no habrá ningún problema con la conversión de moneda.

Significa, además, tener más posibilidades de empleo. Desde que España se unió a la UE, es mucho más fácil para los profesionales moverse libremente a otros países dentro de la misma para encontrar el trabajo que no hay en nuestro país. La enseñanza ha cambiado para adaptarse al nivel europeo, de modo que podemos estar bastante seguros de encontrarnos en pie de igualdad con respecto a otras universidades en países como Francia, Italia, Alemania... Además, el hecho de que la Unión Europea tenga poder de decisión sobre la economía española hace que los corruptos gobernantes que tiene este país no tengan tanto control sobre la misma como lo tenían antes.

Europa tiene derecho a intervenir y a poner condiciones capaces de restringir el poder que tienen los políticos de este país. No sería la primera vez que el Gobierno ha intentado imponer condiciones que hubiesen afectado negativamente a la población, y de no ser por la UE echando por tierra esos intentos, lo habríamos pasado aún peor de lo que ya estamos, que es difícil.

En resumen, ser ciudadano europeo significa posibilidades, una economía más sólida y una libertad de movimiento de la que antes carecíamos.